Image and video hosting by TinyPic
 

Un Periódico Mensual Para  La Comunidad Cristiana.
Editor: Juan Palacios. IGLESIA DE CRISTO.
                                      P.O. Box. 1332. Pecos, Tx. 79772
                                   OFIC.  (432) 445-9117/(432) 448-0075 Cel.

NUESTRO AGRADECIMIENTO A NUESTRO HERMANO LARRY WHITE POR COMPARTIR PREGUNTAS Y RESPUESTAS CON EL PUEBLO DE DIOS.

 ¿Qué dice la Biblia sobre el tema del milenio? ¿Es cierto que Cristo reinará aquí en la tierra por un período literal de mil años?

 

Aunque este tema se explica con mayor claridad en el curso sobre El Apocalipsis, trataré de presentar una explicación que les ayudará un poco mientras lleguen a dicho nivel en los estudios que ofrecemos.

 

Una de las preguntas que recibimos con más frecuencia es con respecto al reino de mil años o sea “EL MILENIO”. Todo el mundo quiere saber cuándo va a ser y qué va a suceder durante el milenio. Y casi todos tienen una idea ya sobre este tema porque es muy discutido entre religiosos de nuestro tiempo. Quizás la doctrina más popular acerca del milenio es aquella que llamamos el "premilenialismo". Es una doctrina que tiene aceptación casi universal entre personas religiosas, ya sean Católicos Romanos o Evangélicos. Su base principal se encuentra en el libro de El Apocalipsis, específicamente en Apocalipsis 19:11-20:10. Sus enseñanzas básicas son las siguientes: (1) Habrá un tiempo de LITERALMENTE 1000 años (Apocalipsis 20:2-7). (2) Estos mil años literales empezarán DESPUÉS de la segunda venida de Cristo Jesús (Apocalipsis 19:11-21; 1 Corintios 15:20-28). (3) Esto será el PRINCIPIO del reino de Jesucristo. (4) En tal ocasión solamente los santos serán resucitados físicamente. (5) Cristo reinará sobre esta tierra por mil años literales.

 

Por supuesto se presentan textos bíblicos para apoyar esta doctrina. Pero la duda es que sean correctamente interpretados y aplicados. Así que nuestro propósito en este estudio será de considerar lo que la Biblia dice en Apocalipsis 19:11-20:15, especialmente considerando aquellos puntos que se relacionan directamente con las enseñanzas de la TEORÍA del premilenialismo. No pretendemos dar una nueva interpretación del libro de Apocalipsis sino dejar que la Biblia misma nos dé la interpretación infalible.  Vale la pena notar que la doctrina del premilenialismo también contradice muchos otros textos de la Biblia que establecen la doctrina bíblica sobre el reino de Cristo, pero en este estudio nos vamos a limitar a una exposición de este texto en El Apocalipsis.

 

Antes de empezar nuestro estudio del texto en Apocalipsis 19:11, debemos entender que el libro de Apocalipsis es una REVELACIÓN.  La palabra "apocalipsis" quiere decir esto mismo y la declaración que encontramos en Apocalipsis 1:1 confirma lo mismo. La Biblia dice, "La REVELACIÓN de Jesucristo que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan" (Apocalipsis 1:1). Así que no estamos estudiando un libro para el cual necesitamos una revelación para entenderlo. ES una REVELACIÓN. Por tanto, muchas veces el libro da su propia interpretación de los símbolos que emplea. Favor de leer Apocalipsis 1:20. Allí se encuentra la INTERPRETACIÓN correcta de las siete estrellas y los siete candeleros. Por tanto, en nuestro estudio tenemos que buscar primeramente en el libro de Apocalipsis la interpretación correcta y luego en lo demás de la Biblia. La Biblia es Su mejor intérprete. La interpretación que ella da es siempre superior a la que algún hombre o grupo de hombres puedan dar. Por tanto, siendo que no sentimos ninguna obligación a las ideas de concilios ni profetas modernos, y siendo que nuestro deseo más ferviente es entender lo que DICE DIOS EN Su Palabra, aceptaremos las interpretaciones BIBLICAS aún cuando contradicen las ideas comúnmente aceptadas en el mundo religioso de nuestro tiempo. LA BIBLIA MISMA SERA MI INTERPRETE.

 

Es también evidente de Apocalipsis 1:1 que lo que es revelado allí tenía una relación íntima con los cristianos que PRIMERAMENTE recibieron este libro. Entendemos esto de la frase que dice: "para manifestar a sus siervos las cosas que DEBEN SUCEDER PRONTO" (Apocalipsis 1:1). Nuestra interpretación del libro tendrá que llevar esto en mente. De otra manera fracasaremos en nuestro propósito de entender lo que DIOS está revelando en estas visiones. La mayoría de las cosas profetizadas en el libro de El Apocalipsis NO eran para miles de años en el futuro sino que debían "SUCEDER PRONTO" o sea dentro de relativamente pocos días o años del tiempo en que fueron profetizadas. Debemos mantener en mente el CONTEXTO HISTÓRICO o sea la condición de los cristianos que recibieron este mensaje en los últimos años del primer siglo (69 - 79 años después del nacimiento de Jesucristo, designado por AD (anno domini = año del reino).  Si nuestra interpretación de alguna visión no se relaciona con la lucha de ellos y la esperanza del rápido cumplimiento de estas cosas, podemos estar seguros que nos hemos equivocado.  De otra manera ¿qué significará "DEBEN SUCEDER PRONTO”?

 

ARMAGEDÓN

 

La Visión

 

Con estos principios de interpretación en mente puede proceder al estudio de nuestro texto en Apocalipsis 19:11-21. En este texto la Biblia nos presenta la destrucción de la bestia, el falso profeta y los reyes de la tierra por Cristo y Sus ejércitos. Esta es la gran batalla de Armagedón anunciada primeramente en Apocalipsis 16:16. De acuerdo con el conocimiento de este escritor, todos están de acuerdo en esto. Es evidente que esta es la gran batalla. Es también indiscutible que el jefe de los ejércitos es Cristo, "EL VERBO DE DIOS" (Apocalipsis 19:13; Juan 1:1,14). Todo el problema está en saber quienes son estos enemigos que Cristo destruye y el tiempo de su cumplimiento. Es suficiente conocer la identidad de estos enemigos. Con esta información es fácil deducir el tiempo general de su cumplimiento en completo acuerdo con Apocalipsis 1:1 que señala que la revelación trata de cosas que iban a suceder PRONTO.

 

Primeramente, leamos el texto bíblico. La Biblia dice en Apocalipsis 19:11-21, “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

 

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio le seguían en caballos blancos De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos" (Apocalipsis 19:11-21).

 

Como ya notamos, para interpretar correctamente este texto, es necesario saber quienes son estos enemigos que La Escritura nombra "la bestia", "el falso profeta", y "los reyes de la tierra". Los premilenialistas dicen que estos son los enemigos que Cristo va a destruir cuando venga la segunda vez a la tierra. ¿Qué dice la Biblia? Ya hemos dicho que ella, y especialmente El Apocalipsis mismo, va a ser nuestro mejor intérprete.

 

La Bestia

 

La bestia ya fue presentada en el capítulo 13 y otra vez en el capítulo 17 de Apocalipsis. Allí vamos a ver el gran principio de la interpretación de El Apocalipsis, porque vamos a encontrar que junto con el símbolo presenta la INTERPRETACIÓN.  En el capítulo 17 encontramos a la gran ramera, enemiga del pueblo de Dios, sentada sobre la bestia. Cuando el apóstol Juan vio esta visión quedó asombrado. En Apocalipsis 17:7 la Biblia dice, "Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? YO TE DIRÉ EL MISTERIO de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos". Fíjese bien que el ángel está prometiendo dar la EXPLICACIÓN de este misterio, o sea la INTERPRETACIÓN DIVINA del símbolo de la ramera y la bestia. Le suplico que lea Apocalipsis 17: 8-18 ANTES de seguir leyendo este estudio. (Sí ahorita en su propia Biblia.) Si ya lo ha leído suplico que se fije en los versículos nueve y diez. "Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas SON siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, y SON siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga es necesario que dure breve tiempo" (Apocalipsis 17:9,10).  La bestia ES una nación; es un poder civil. La bestia tiene siete cabezas y estas cabezas SON REYES. Esto no necesita de interpretación, ES LA INTERPRETACIÓN DIVINA. Cuando la Biblia dice que estas cabezas "son siete reyes", ya no esta ha blando simbólicamente para que busquemos el significado de la palabra "reyes". La bestia representa un poder o sea un gobierno civil. ¿Cual? Bueno, sabemos que fue un gobierno relacionado con la gran ramera, ¿verdad? (Lea Apocalipsis 17:3, 7). ¿Quién es esta mujer? Otra vez el ángel nos ha prometido una explicación (Apocalipsis 17:7) y la da en Apocalipsis 17:18. "Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra" (Apocalipsis 17:18). Este versículo es uno de los más importantes en todo el libro. Es esencial considerarlo en detalle y creer lo que dice para entender este libro. La Palabra de Dios dice que la mujer, la gran ramera, representa UNA CIUDAD. Representa la gran ciudad que reinaba sobre los reyes de la tierra EN EL TIEMPO cuando Juan vio la visión. Muchos dicen que la ramera representa una iglesia, pero la Biblia dice que representa una ciudad. ¿A quién vamos a creer? "Ciudad" NO ES UN SÍMBOLO. Es la INTERPRETACIÓN DIVINA DEL SÍMBOLO DE LA RAMERA. Y "ciudad" no quiere decir iglesia sino ciudad. También fíjese en el tiempo del verbo "REINA". NO DICE reinará como si fuera futuro sino REINA - tiempo PRESENTE. Cuando Juan escribió este  libro el reinado de esa ciudad estaba YA en vigencia. La única ciudad que reinaba sobre los reyes de la tierra en el tiempo del apóstol Juan era ROMA. Durante todo el primer siglo, Roma gobernaba el mundo antiguo. Ella era la capital del mundo. Permitía la existencia de ciertos gobiernos pero todos estaban bajo su dominio. Los judíos, por ejemplo, tenían sus propios reyes judíos, pero estos reyes, como Herodes, estaban sujetos a los mandatos del imperio romano. Usted puede comprobar esto en la historia bíblica, cualquier libro de la historia mundial o en cualquier enciclopedia o diccionario bíblico. LA CIUDAD QUE REINABA SOBRE LOS REYES DE LA TIERRA cuando El Apocalipsis fue escrito era ROMA. Por tanto, de acuerdo con la interpretación que el ángel reveló al apóstol Juan, la gran ramera del libro de Apocalipsis fue la ciudad de Roma. "Pero yo pensaba que era Babilonia", dice alguien. (Apocalipsis 17:5). Pero esto todavía era un símbolo, un misterio. Babilonia había sido una ciudad semejante a Roma en poder, dominio y perversidad. Pero la interpretación del símbolo es que la mujer es la gran ciudad que reinaba sobre los reyes de la tierra en el primer siglo, o sea Roma. Otros han pensado que se refiere a la Iglesia Católica Romana, pero NO es así. Primeramente, debemos entender que la Iglesia Católica Romana no existía en aquel entonces. Ella empezó cientos de años después y su jefe espiritual, "el Papa" no existía con el poder de que goza ahora hasta más de mil años después que Juan hubiera recibido esta visión. Así que con respecto a ese tiempo, la Iglesia Católica Romana no puede ser la gran ramera del libro de Apocalipsis. Además de esto, la ramera no era una iglesia sino una ciudad, con poder militar y político sobre los reyes de la tierra en aquel tiempo. Podemos discutir por mucho tiempo y alegar que la ramera representa una u otra cosa, pero la interpretación divina siempre está allí en el libro de Apocalipsis y está CLARA. La ramera era ROMA, la capital del imperio romano de aquel tiempo.

 

Ahora, con esta información, ¿quién fue la bestia? Ya aprendimos que fue un poder o sea un gobierno civil. También hemos visto que estaba relacionado íntimamente con la ramera. Y ahora sabemos que la ramera era la gran ciudad de Roma. Por tanto, es fácil concluir que la bestia era el imperio romano. Aún las siete cabezas que representaban siete montes y al mismo tiempo siete reyes confirman esto ya que la ciudad de Roma fue edificada sobre siete montes. La bestia de que habla El Apocalipsis fue EL PODER CIVIL DE ROMA, o sea EL IMPERIO ROMANO COMO PERSEGUIDOR DE LA IGLESIA, especialmente el poder investido en el propio emperador. Era el poder del imperio mismo que, por supuesto, fue investido en sus emperadores. Es cierto que ciertas características de la bestia han sido identificadas en varios personajes a través de los siglos, tanto gobernantes como dirigentes religiosos. Pero si aceptamos como final la interpretación que la misma Palabra de Dios nos da, tenemos que llegar a la conclusión que la bestia era el PODER CIVIL DE ROMA: ROMA LA PERSEGUIDORA DE LA IGLESIA. Y en realidad, comparando la descripción de la gran persecución que la bestia lanzó contra el pueblo de Dios con la que se desarrolló en el imperio romano en los últimos años del primer siglo, encontramos un acuerdo EXACTO.

 

Históricamente hubo dos períodos de grave persecución contra la iglesia por el emperador romano. El primero fue durante el reinado de Nerón (64-68 años después de Jesucristo) y el segundo trece años después durante el reinado de Domiciano (81-96 años después de Jesucristo). En esto puede ver un acuerdo completo con Apocalipsis 17:8 que habla de la bestia que "era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición".

 

 

Era                                                      Está para Subir

 


Nerón                                                     del Abismo     e ir a

 

64-68                                                   Domiciano 81-96

 

                   No Es

 

                       

                        68-81                                                                                      

                                                                                                                        La Perdición

 

                                                                                                                       

                                                                                                                        Llegó con la muerte

                                                                                                                        de Domiciano (96)

 

También encontramos un acuerdo con Apocalipsis 17:9-11 que identifica a los siete reyes de la bestia de esta manera: "Cinco de ellos han caído, uno es, y el otro aún no ha venido y cuando venga es necesario que dure breve tiempo. La bestia que ERA, y NO ES, es también el OCTAVO; y es de entre los siete, y va a la perdición" (Apocalipsis 17:10,11). Considere lo siguiente: cinco reyes romanos ya habían caído (entre ellos "la bestia"): Augusto (30 AC - 17 AD); Tiberio (14-37 AD); Calígula (37-41 AD); Claudio (41-54 AD); Nerón (54-68 AD); Un rey estaba reinando cuando Juan recibió la visión: Vespasiano (69-79 DC). Después hubo un período inestable en el cual ninguno de tres hombres pudo establecer su reinado (Galba, Oto y Vitelo 68-69). En seguida surgió el otro que aun no había venido cuando Juan recibió su vi sión - el séptimo emperador Tito (79-81). Pero él NO es la bestia. Y ciertamente no persiguió a la iglesia. Finalmente vino el octavo, la bestia, otro rey: Domiciano (81-96). El fue considerado como: Uno de los siete porque trajo el mismo espíritu perseguidor de Nerón. Tertuliano en su "Apología'' en el capítulo 5 dice: "Consulte sus anales y allí encontrará a Nerón, el primer emperador que tiñó su espada en sangre cristiana cuando nuestra religión se empezaba a levantar en Roma...  Un largo tiempo después Domiciano, un ramo del sangriento Nerón hace unos atentados semejantes contra los cristianos. Eusebio en su Historia Eclesiástica libro 3, párrafo 17 dice: "Él (Domiciano) al fin se mostró como heredero de la campaña de Nerón de hostilidad contra Dios. Fue el segundo que promovió la persecución contra nosotros aunque su padre Vespasiano no había planificado ninguna maldad contra nosotros." Cuando agregamos a las pruebas bíblicas esta corroboración histórica, no hay duda de la identificación de la bestia.

 

Pero hay otra prueba que debemos aplicar a esta interpretación todavía. ¿Qué tenía esto que ver con los cristianos a los cuales Juan escribió? ¡MUCHO! Eran ellos que estaban sufriendo y que iban a seguir sufriendo a las manos de esta bestia romana. El Señor Jesucristo no quiere dejarles en duda de que tendrán que sufrir más y gravemente. Pero también Él quiere asegurarles que la gran enemiga de la iglesia de aquel tiempo sería castigada y al fin derrotada. De esto trata la gran batalla de Armagedón en la cual Cristo destruye a la bestia y a todos sus compañeros. Roma la perseguidora iba a ser derrotada por Cristo. Los cristianos perseguidos podían estar seguros de esto y la visión de Apocalipsis 19:11-21 lo revelaba. Así que otra vez no puede haber duda sobre la identidad de la bestia.

 

Hay un punto más que necesitamos considerar acerca de la bestia. Ella es llamada por Satanás y apoderada por él para ayudar en la guerra contra los cristianos (Apocalipsis 12:17;13:2)."Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad", dice la Biblia. Esta bestia había estado obrando anteriormente, pero había sido herida y ahora vive y obra otra vez, declara el texto (Apocalipsis 13:3). Fíjese bien que ella había estado en el abismo y luego salió de allí (Apocalipsis 17:8) y que aquella zona estaba bajo el poder del destructor, que es Satanás mismo (Apocalipsis 9:11). Cuando suba continuará con poder solamente por un tiempo relativamente breve (Apocalipsis 17:10; 13:5 - favor de leerlo en su Biblia ahorita). Y también se debe notar que esta es su última cabeza y, por tanto, su último período de persecución contra la iglesia del Señor (Apocalipsis 17:9-11). Esto prohíbe la idea de que esta misma bestia pueda subir otra vez o continuar en otra forma sobre la faz de la tierra todavía en nuestro tiempo. Dios le estaba permitiendo poder otra vez solamente para que fuera enviado finalmente a la perdición (Apocalipsis17:8,11). La visión de Apocalipsis 19:20 es DESPUÉS DE SU  TIEMPO BREVE DE AUTORIDAD. En aquel tiempo ella fue lanzada al lago de fuego, es decir, a la perdición, PARA NO SUBIR OTRA VEZ CONTRA LOS SANTOS. Así que, en resumen, la bestia que Cristo destruyó en la batalla de Armagedón fue EL PODER CIVIL DE ROMA que EN AQUEL TIEMPO, cuando Juan escribió el libro de Apocalipsis, estaba persiguiendo a los cristianos. Después de un poco de tiempo, EL PODER PERSEGUIDOR del imperio romano iba a ser destruido, de una vez para siempre por Cristo. ESTA FUE LA GRAN BATALLA DE ARMAGEDON.

 

El Falso Profeta

 

Pero ¿qué del falso profeta? Ya que entendemos la identidad de la bestia, la del falso profeta es bastante sencilla ya que la relación entre ellos es íntima. Según Apocalipsis19:20 el falso profeta es aquel que "había hecho delante de ella (la bestia - nota del escritor) las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen." El falso profeta es la "otra bestia" de Apocalipsis 13:11-15 que dice: "Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía doce cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia EN PRESENCIA DE ELLA Y HACE QUE la tierra y los moradores de ella ADOREN A LA PRIMERA BESTIA, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase" (Apocalipsis 13:11-15).  Basado en estos textos aprendemos TRES PUNTOS que nos ayudan a identificar a este falso profeta.  Por supuesto "muchos falsos profetas han salido por el mundo" (I Juan 4:1). Pero aquí está considerando el falso profeta que se relacionaba directamente con la bestia de Apocalipsis. Por tanto, tenemos que identificarlo basado en lo que El Apocalipsis nos dice. PRIMERAMENTE, los textos que citamos en Apocalipsis nos enseñan que LA AUTORIDAD DEL FALSO PROFETA PROVIENE DE LA BESTIA, o sea del EMPERADOR ROMANO.  Es decir que sus enseñanzas están apoyadas por el estado romano y todo el poder de su ejército.  SEGUNDO, aprendimos que este falso profeta PROMUEVE LA ADORACIÓN DE LA BESTIA, o sea del EMPERADOR ROMANO.  Por tanto, es la directiva de una religión falsa, EL CULTO AL EMPERADOR ROMANO (la bestia).  El punto básico de este culto era el homenaje al emperador romano por orden del falso profeta.  TERCERO, la Biblia enseña que este fa1so profeta PERSIGUE A TODOS LOS QUE NO ADORAN A LA BESTIA (el emperador romano).  Le suplico que lea otra vez con mucho cuidado los textos relacionados con el falso profeta para comprobar que LA BIBLIA, no los hombres, enseña EXACTAMENTE lo que hemos dicho (lea cuidadosamente Apocalipsis 13:11-15; 19:20).  Así que EL FALSO PROFETA representa LA FALSA RELIGIÓN DE ROMA EN EL TIEMPO DEL APÓSTOL JUAN y esta religión falsa era EL CULTO AL EMPERADOR ROMANO.

 

Para ayudar el entendimiento de la perspectiva histórica presentamos enseguida una breve explicación de las condiciones religiosas en el imperio romano al final del primer siglo. Recuerde que esto no es la prueba para nuestra interpretación del falso profeta.  Esta se encuentra en el mismo libro de Apocalipsis.  Esta sección histórica sirve sólo para aumentar nuestro entendimiento de la falsa religión representada en el falso profeta de Apocalipsis.  Roma, siendo la capital del mundo en aquel tiempo, servía como centro de gobierno, riquezas y también de la religión del día. De acuerdo con la ley y la tradición romana, el jefe del estado, o sea el emperador, se consideraba DIVINO. Algunos emperadores aprovecharon esta creencia para recibir más homenaje del pueblo, así aumentando su importancia e influencia sobre el ciudadano. Uno de estos emperadores, Domiciano, reinó poco después que Juan recibió la visión de El Apocalipsis. A él le encantaba esa importancia y el homenaje que traía. Por supuesto, los cristianos fieles rehusaron adorar a cualquier hombre, puesto que tal culto sería infidelidad a Cristo. Pero, para los romanos esta actitud demostraba deslealtad al estado y nada menos que la traición. Así que cuando el emperador exigía ser adorado como "dios", el cristiano tuvo que escoger entre la deslealtad al estado y la infidelidad a Cristo. El resultado fue que la iglesia se consideró como una organización ilegal. Los romanos buscaron métodos para hacer cumplir el culto al emperador y para castigar a los cristianos "rebeldes". Se nombró un comité en cada provincia que tenía la responsabilidad de ver que se cumpliera con esta religión falsa y que los que no adoraran al emperador (los cristianos) fueran castigados. Este concilio edificaba imágenes del emperador, altares para su culto y de toda manera patrocinaba la religión del estado. Perseguía a la iglesia de muchas maneras, matando a algunos, expatriando a otros y expropiando las propiedades de otros.

 

A estos cristianos Jesús manda un mensaje de consolación en Apocalipsis 19:11-21. Promete destruir tanto a la bestia como también a su aliado, el falso profeta. "Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta... Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre" (Apocalipsis 19:20). Gracias a Dios que esta plaga YA fue quitada de la tierra por el poder de Cristo CIENTOS DE AÑOS antes de nuestro tiempo.

 

 

Los Reyes De La Tierra

 

En el principio del estudio de Apocalipsis 19:11-21 sobre la batalla de Armagedón vieron tres enemigos de Cristo y Su ejército que fueron destruidos en aquel tiempo. Ya hemos estudiado sobre dos de ellos, la bestia y el falso profeta (el emperador romano y el culto al emperador). Ahora queremos ver la interpretación bíblica del tercer enemigo o sea el tercer grupo de enemigos llamado "los reyes de la tierra y sus ejércitos". Cuando la bestia primeramente apareció en Apocalipsis 13:1, Juan vio que tenía "siete cabezas y diez cuernos". Las siete cabezas representaban a los reyes romanos. En Apocalipsis 17:12,13 encuentra la interpretación que Juan recibió de un ángel de Dios acerca de los diez cuernos. "Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes JUNTAMENTE CON LA BESTIA. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia" (Apocalipsis 17:12,13). Estos son los aliados de la bestia. Tienen el mismo propósito que ella, servir al diablo en su guerra contra los cristianos. También se debe notar que no son reyes sucesivos del mismo país sino de diferentes países y que recibieron su autoridad en un solo tiempo para ayudar a la bestia.

 

Así que los reyes de la tierra son los reinados aliados de Roma en su lucha contra Cristo y los cristianos. Ellos dan su reino a la bestia (Apocalipsis 17:7) y pelean contra el Cordero (17:14).  Pero ellos son vencidos por el Cordero y destruidos (Apocalipsis 17:14; 19:21).

 

Resumen De Armagedón

 

El mensaje de Apocalipsis 19:11-21 es que Roma y todos sus aliados iban a ser juzgados y destruidos por el Señor. Habría venganza por la sangre de los santos (Apocalipsis 6:9-11). Dios ha obrado tales juicios temporales sobre naciones pecaminosas muchas veces en la historia del mundo. Lo ha hecho especialmente contra los enemigos de su pueblo. En el tiempo del Antiguo Testamento encontramos a los de Edom en el lagar del vino del furor y de la ira del Todopoderoso iguales a los romanos en Apocalipsis 19. Favor de leer Isaías 63:16.En el tiempo de Cristo encontramos a los judíos en la misma condición ya vuelto perseguidores de los cristianos (Mateo23:32-36; 24:27,30,31). En estos y muchos casos EL SEÑOR VINO PARA DESTRUIR A UNA NACIÓN REBELDE. Por supuesto, NO VINO EN FORMA VISIBLE, FÍSICA, NI PERSONAL A LA TIERRA EN ESTAS 0CASIONES. VINO EN LA PERSONA DE EJÉRCITOS HUMANOS. Ellos estaban bajo Su mando, probablemente sin saberlo. Había ocupado a los propios romanos para castigar a los judíos en el año 70 después de Cristo. Luego prometió castigar a los romanos por su iniquidad y por la persecución de los cristianos. Pero no debemos ver en esto la segunda venida de Cristo como pretenden los premilenialistas. Esta visión es sencillamente la destrucción de los romanos como poder universal y perseguidores del pueblo de Dios. ESTO YA FUE CUMPLIDO. Fue cumplido en la derrota del imperio romano como perseguidor mundial de la iglesia. Es cierto que Cristo viene otra vez, pero no va a venir a esta tierra. La Biblia enseña que cuando viene la segunda vez, nosotros le vamos a encontrar en el aire, no que El vendrá hasta este globo terrestre. "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes PARA RECIBIR AL SEÑOR EN EL AIRE, Y ASÍ ESTAREMOS SIEMPRE CON EL SEÑOR" (I Tesalonicenses 4:16,17). Pero Apocalipsis 19 NO HABLA DE ESE DÍA FINAL sino del día en que Dios vengó la sangre de sus santos derribando a Roma y a todos sus aliados. ESA FUE LA GRAN BATALLA EN EL LUGAR LLAMADO ARMAGEDÓN.

 

Aplicación Práctica

 

Debe quedar claro en nuestras mentes que el cumplimiento de la profecía de Apocalipsis sobre Armagedón YA PASO. Pero no quiere decir que no haya ningún consuelo ni advertencia para nuestro tiempo. CUALQUIER GOBIERNO o jefe de estado que pretende tomar la gloria que pertenece a Dios o perseguir en alguna forma al pueblo de Dios TIENE EL ESPÍRITU DE LA BESTIA aunque no sea LITERALMENTE la bestia de que habla Apocalipsis. Pero por tener el mismo espíritu de la bestia, su fin será el mismo también: LA PERDICIÓN. Y CUALQUIER RELIGIÓN FALSA, sea cual sea, tendrá el mismo fin por participar en el mismo espíritu que tenía el falso profeta. Esta es la CONFIANZA DE LOS CRISTIANOS DEL SIGLO VEINTE y del venidero así como lo fue de los del primer siglo. Así que, aunque ya cumplida, esta profecía tiene gran significado para nosotros hoy en día. Sirve, tanto para los que tienen un espíritu de maldad, como para los que tratan de servir al Señor de acuerdo con Su Palabra. Para los unos sirve de advertencia y para los otros de gran consuelo y seguridad.

 

Los Mil Años

 

Introducción

 

Inmediatamente después de Armagedón empezaron los mil años. Hemos aprendido que Satanás, por medio del imperio romano y su religión falsa, había estado engañando a las naciones de la tierra para que se unieran en una gran campaña para destruir a la iglesia del Señor completamente, para raerla de la faz de tierra. Parecía a los cristianos en el tiempo del apóstol Juan que Roma podría destruir a la iglesia completamente. Sin embargo, Cristo les acaba de mostrar que, al contrario, Roma y sus aliados eran los que dentro de poco iban a ser destruidos por Jesús. Pero tiene que surgir la pregunta: "SI SATANÁS LEVANTA ESTE PODER PARA DESTRUIR A LA IGLESIA, ¿POR QUÉ NO PUEDE LEVANTAR A OTRO? La respuesta a esta pregunta sigue en Apocalipsis 20:1-10 en la visión de los mil años. En esta sección encontramos los siguientes acontecimientos: Satanás es prendido (20:1-3). Las almas de los santos decapitados reinan con Cristo por mil años. (20:4-6). Satanás es suelto y lanzado al lago de fuego (20:7-10). Enseguida en Apocalipsis 20:11-15 TODOS los que no son redimidos son juzgados y lanzados al lago de fuego juntamente con el hades y la muerte.

 

La Visión

 

He aquí la visión de los mil años: "Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años: Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos" (Apocalipsis 20:1-10).

 

Satanás Atado

 

Inmediatamente después de la destrucción de la bestia (el emperador romano) y el falso profeta (la falsa religión de Roma - el culto al emperador), Satanás fue atado. Y luego fue puesto en su propio cuartel, el abismo (Apocalipsis 20:3). Pero ahora hay algo muy diferente: EL ABISMO ESTA SELLADO.

 

Recordará que Satanás es el rey del abismo (Apocalipsis 9:11) y que mandaba a la bestia desde allí para la destrucción de la iglesia (Apocalipsis 17:8), pero ahora no puede salir él ni mandar sus tropas desde allí puesto que su propio cuartel se ha convertido en PRISIÓN.

 

Es muy importante que reconozcamos EL SENTIDO en que Satanás es atado. Apocalipsis 20:3 dice que fue encerrado en el abismo durante mil años PARA QUE NO ENGAÑASE MAS A LAS NACIONES. Después de mil años va a salir libre a engañar a las naciones otra vez y en Apocalipsis 20:7-9 se ve claramente la naturaleza del engaño que practicará en ellas. Las engañará para que se unan a perseguir y tratar de destruir la iglesia del Señor. "Y subieron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada" (Apocalipsis 20:9). Recordará que era exactamente tal engaño que Satanás estaba practicando por medio del imperio romano en el tiempo en que Juan escribió. Como notamos antes, parecía que Roma podría destruir la iglesia completamente. Pero Jesús les prometió que iba a destruir a Roma y a sus aliados dentro de poco tiempo (Apocalipsis 19:11-21). Pero ¿qué de Satanás? ¿No podrá levantar otras naciones que le ayuden en su lucha por destruir la iglesia? La respuesta de Apocalipsis 20:1-3 es que NO. Inmediatamente después de derribar a Roma como imperio mundial y perseguidor de la iglesia (acto terminado hace más de mil años YA), Satanás iba a ser encerrado en su propio abismo y no podría salir para llevar a cabo tal engaño hasta que se terminen los mil años. ESTO NO QUIERE DECIR QUE NO IBA A PODER ENGAÑAR A LOS HOMBRES EN CUANTO AL PECADO. Satanás es limitado durante los mil años ÚNICAMENTE en el sentido de NO PODER ENGAÑAR A LAS NACIONES PARA QUE PERSIGAN A LA IGLESIA COMO HACÍAN EN EL TIEMPO DE JUAN PARA DESTRUIRLA COMPLETAMENTE. EL ENGAÑO DEL PECADO SIEMPRE SIGUE. Tampoco debemos pensar que no haya ninguna persecución durante este período. Pero no la hay de una naturaleza tan potente y destructora como para amenazar la propia existencia de la iglesia en toda la tierra (como fue el caso en los días de Juan). Es decir que no sería una persecución universal que podría eliminar la iglesia de la faz de la tierra. No sería una persecución coordinada entre las naciones de la tierra. Según la Biblia, es ÚNICAMENTE en este sentido que Satanás iba a ser atado durante los mil años.  Pero esto daba gran seguridad y confianza a los cristianos perseguidos del primer siglo y debe asegurarnos a nosotros hoy día también que la iglesia saldrá victoriosa y que ni el mismo diablo puede causar que fracasemos si seguimos fieles al Omnipotente Dios que promete la victoria a los suyos. PERO NO DEBEMOS AÑADIR a lo que la Biblia dice y decir que durante los mil años no habría ningún conflicto, ninguna persecución, ninguna tentación de parte del diablo. Dios nunca ha prometido tal cosa mientras estemos en esta vida terrenal. Tal interpretación sería falsa ya que la Biblia no enseña esto. EN CUANTO A SATANÁS, el tiempo de los mil años iba a ser UN TIEMPO EN QUE ESTUVIERA LIMITADO EN CUANTO AL ENGAÑO DE LAS NACIONES DE LA TIERRA PARA LA PERSECUCIÓN UNIVERSAL DE LA IGLESIA.

 

El Significado de Los Mil Años

 

¿Cuál es el significado verdadero de este tiempo nombrado "MIL AÑOS"? Muchos piensan que sea un tiempo literal de 365.000 días literales. Pero hay por lo menos TRES RAZONES por qué NO ES POSIBLE aceptar esta teoría.

 

PRIMERAMENTE, ya han pasado un MÍNIMO de 1.500 años después del principio de este período Los “mil años” empezaron inmediatamente después de la derrota de la bestia, o sea después de la derrota de Roma como imperio mundial que perseguía a la iglesia. Según la historia, ese imperio llegó solamente al quinto siglo después de Cristo (aproximadamente 476 años después de Cristo). Así que LO MENOS que pueden tener los mil años de haber empezado son 1.500 años y si consideramos que LA BESTIA realmente fue destruida antes del imperio, en la muerte de DOMICIANO en el año 96 después de Cristo, la suma de los años YA PASADOS llega a 1.900. Tomando este período de "mil años literalmente, el mundo ya se habría terminado hace cientos de años. Así que el contexto bíblico e histórico niega la posibilidad de interpretar los "mil años literalmente.

 

SEGUNDO, el libro de El Apocalipsis ES UN LIBRO SIMBÓLICO.  Esto no quiere decir que no hay nada literal en el libro. Tenemos, por ejemplo, "la isla llamada Patmos" en Apocalipsis 1:9 que es una isla literal. Pero el contexto aclara cuando se trata de lo literal y lo simbólico. Desde el primer capítulo encontramos que candeleros representan iglesias y estrellas son ángeles (Apocalipsis 1:20). Un repaso del libro revela muchos símbolos, muchos de los cuales son números.  En verdad, desde el primer versículo del libro Juan declara  que es un libro de símbolos. "La revelación de Jesucristo,  que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan" (Apocalipsis 1:1). La palabra "declaró" en griego (idioma original en que fue escrito el libro) viene de la palabra que significa "SEÑALES" o "SÍMBOLOS". Así que Juan recibió este mensaje de Dios por medio de SEÑALES o SÍMBOLOS. La revelación del Señor le fue "SEÑALADA" o sea "SIMBOLIZADA". Si el libro, desde el principio, nos declara que contiene símbolos, ¿por qué tratarían los hombres de hacer literal el período de los mil años? No es lógico y seguramente no es buena interpretación bíblica.

 

TERCERO, el pasaje bajo consideración es un pasaje decididamente SIMBÓLICO. TODOS RECONOCEN ESTO.  Considere los siguientes símbolos de Apocalipsis 19:11-20:10, que TODOS tienen que reconocer como SÍMBOLOS: (1) un caballo blanco; (2) lino finísimo; (3) la espada aguda que sale de su boca; (4) la vara de hierro; (5) pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso; (6) nombre escrito en su muslo; (7) las aves; (8) la bestia; (9) la llave; (10) el abismo; (11) la cadena; (12) el dragón; (13) la serpiente; y más. NADIE PIENSA QUE TODO ESTO SEA LITERAL. ¿Vamos a creer que Satanás sea un dragón literal que puede ser atado con una cadena literal y encerrado en un abismo literal con un sello literal? Nadie cree así. ¿POR QUE INSISTEN EN TOMAR EL PERIODO DE MIL AÑOS COMO ALGO LITERAL? NO ES POSIBLE.  Si todo aquello es simbólico, el período de tiempo también tiene que ser simbólico, mayormente cuando consideramos la imposibilidad de interpretarlo literalmente en el contexto bíblico e  histórico de la visión como ya notamos.

 

Pero si el tiempo de “mil años”  es simbólico, tiene que   simbolizar algo. Pero la única manera segura de interpretar este símbolo es por dejar que la Biblia nos dé la interpretación. Así que primeramente vamos a considerar el contexto en El Apocalipsis y luego el uso simbólico del número mil en la Biblia. De otra manera lo que decimos sobre los mil años sería simplemente otra opinión humana sin ningún valor.

 

Primeramente, en El Apocalipsis notamos que este período de “mil años” cae en medio de dos períodos mas breves que son designados como "poco tiempo". En el capítulo donde empieza la serie de visiones sobre la persecución de la iglesia por el diablo y sus instrumentos, la bestia y el falso profeta, encontramos el primer período. "Por lo cual alegraos, cielos y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene POCO TIEMPO" (Apocalipsis 12:12).  "Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" (Apocalipsis 12:17). Del capítulo 13 y el versículo 1 al final del capítulo 19 encontramos visiones sobre la persecución que el dragón lanzó contra los cristianos por medio del imperio romano durante este poco tiempo que tenía para andar libremente contra la iglesia. (APOCALIPSIS 13:1-19:21 = UN POCO DE TIEMPO PARA PERSECUCIÓN MUNDIAL DE LA IGLESIA).  Pero en el capítulo 20 y el versículo 1 este poco de tiempo ha terminado y empieza un tiempo largo (mil años en que Satanás es atado y encerrado para no andar engañando a las naciones para la destrucción de la iglesia a través de la persecución abierta y mundial. (APOCALIPSIS 20:1-6 = UN LARGO TIEMPO DE "MIL AÑOS" EN LOS CUALES EL DIABLO ESTA ATADO Y LIMITADO EN SU GUERRA CONTRA LA IGLESIA).

 

Después de este tiempo largo (simbólicamente llamado “mil años”)  Satanás "debe ser desatado por un poco de tiempo" (Apocalipsis 20:3). "Saldrá a engañar a las naciones" para que se reúnan contra el pueblo de Dios una vez más (APOCALIPSIS 20:6-9 = UN POCO DE TIEMPO PARA PERSECUCIÓN MUNDIAL DE LA IGLESIA).

 

Pero cuando están listos para ir contra la iglesia para su destrucción descenderán fuego del cielo y los consumirá y entonces será el fin (Apocalipsis 20:9) y el juicio final comenzará (Apocalipsis 20:11-15). (APOCALIPSIS 20:9-15 = EL FIN DEL MUNDO Y SATANÁS ES LANZADO EN EL INFIERNO ETERNO; EL JUICIO FINAL).

 

Así que LOS MIL AÑOS, de acuerdo con el libro de Apocalipsis (el único libro en toda la Biblia te de este período de tiempo), quedan como un paréntesis entre los grandes esfuerzos de Satanás para la destrucción de la iglesia por medio de la persecución de las naciones de la tierra. EN EL TIEMPO DEL PRIMER SIGLO el diablo recibió UN POCO  DE TIEMPO para la persecución mundial de la iglesia, a, Y AL FINAL DEL TIEMPO recibirá OTRO POCO DE TIEMPO para lo mismo. Pero en todo el tiempo en medio está EL MILENIO, LOS MIL AÑOS, un tiempo en que Satanás está atado y no puede salir a engañar a las naciones para la persecución de la iglesia. Entonces lo que tenemos del primer siglo al fin del mundo es lo siguiente:

 


 


Así que el mensaje a los cristianos perseguidos en el tiempo del apóstol Juan era que esta persecución sería relativamente breve y que después de ella el diablo sería limitado en su persecución de los santos hasta los últimos días del mundo (o sea durante "mil años”) y que luego sería desatado pero no para la victoria sino para la destrucción. Por tanto, el milenio empezó con la destrucción del imperio romano como perseguidor de la iglesia y seguirá (no por un tiempo literal de mil años sino) hasta un poco antes del fin del mundo. Ahorita estamos viviendo en el tiempo designado "mil anos" en el libro de Apocalipsis. Los mil anos son todos los años después de Armagedón hasta un poco antes del fin.

 

Esta idea de la TOTALIDAD es la idea usada varias veces en la Biblia y SIMBOLIZADA POR EL NUMERO MIL. Por ejemplo podemos leer en Salmos 50:10, "Porque mía es toda la bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados". Cuando Jehová dice que suyos son los MILLARES de animales en los collados, está diciendo que TODOS estos animales son suyos. En Salmos 105:8 la Biblia dice, "Se acordó PARA SIEMPRE de su pacto, De la palabra que mandó para MIL generaciones." Cuando la Palabra dice que Dios se acordó de su palabra para MIL generaciones, NO QUIERE DECIR que esta palabra quedó en vigencia por tanto tiempo literal. Quiere decir, como ya había dicho literalmente, PARA SIEMPRE, o sea PARA TODAS las generaciones. Encontramos el mismo caso en Deuteronomio 7:9. "Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta MIL GENERACIONES". Lea también Éxodo 20: 6. En todos estos ejemplos podemos ver que el número MIL se ocupa para describir SIMBÓLICAMENTE una gran cantidad de algo ya sean animales, generaciones o años. Significa TODO lo que hay de algo. Así que LOS MIL AÑOS significan TODOS aquellos años en los cuales Satanás está atado y los cristianos viven libres de la persecución mundial por las naciones como la que sufrieron en el primer siglo por medio de la nación de Roma. Son TODOS los años después de la derrota de Roma como perseguidora de la iglesia hasta POCO antes del fin y el juicio final.

 

Quiero recordarle que la interpretación literal de los mil años. No cabe en el contexto del libro, del capítulo, de la Biblia o de la historia. Lo importante en cuanto al milenio NO ES LA CANTIDAD de años que dure sino LO QUE SUCEDE EN ESTE PERIODO. Y lo más importante para los cristianos era que el tiempo de persecución abierta cesaría luego y que sería seguido por un LARGO descanso de TAL persecución porque el gran enemigo estaría encerrado en el abismo. He aquí la perspectiva para los cristianos del primer siglo:

 

Text Box: Breve Roma Mil Satanás El Juicio Final Persecución Destruida Años Destruido La Gloria Eterna El Fin de Para los Fieles Este Mundo  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




El Reino De Las Almas De Los Santos Muertos

 

En Apocalipsis 20:4-6 hay otro asunto de mucha importancia que todavía no hemos considerado. Esto también sucede durante los mil años. Es el reino de las almas de los santos muertos. Le suplico que vuelva a leer Apocalipsis 20:4-6. Este reino está íntimamente relacionado con la LIMITACIÓN del poder de Satanás y dura por el mismo tiempo: "MIL AÑOS".

 

El énfasis se da al reino de estos mártires, no al reino de Cristo. “Y vivieron y REINARON con Cristo mil años” (Apocalipsis 20:4). Claro que Cristo estaba reinando también pero Su reino no empezó al principio de los mil años. El reino de Cristo ya había empezado desde el día de Pentecostés después de Su ascensión a la diestra de Dios para sentarse en el TRONO de David (lea Hechos  2:22-36). Ese reino seguirá hasta que el último enemigo, la muerte, sea destruido en el día final (Lea I Corintios 15:24-26; Apocalipsis 20:14). Compare Colosenses 1:13,14; Hebreos 12:28; Apocalipsis 1:6,9 para ver que el reino de Cristo ya estaba establecido. Así que con los mil años empieza el reino de aquellos mártires, pero NO el reino de Cristo que ya tenía años de haber principiado cuando el milenio empezó y seguirá en pos aun después del milenio. Así que la doctrina que alega que Cristo empezará a reinar por mil años en algún futuro tiene más que un error. En PRIMER LUGAR, el tiempo de los mil años” YA EMPEZÓ. SEGUNDO, Cristo empezó a reinar ANTES DEL PRINCIPIO DEL MILENIO. Y TERCERO, NO es un tiempo literal. Pero ¿que significa el reino de los santos mártires?

 

Estas almas fueron presentadas primeramente en Apocalipsis 6:9-11. "Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar LAS ALMAS de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían" (Apocalipsis 6:9).  SON LAS MISMAS ALMAS MÁRTIRES. "Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía UN POCO DE TIEMPO, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos" (Apocalipsis 6:10,11). Ellos clamaban por la venganza de su causa en la tierra. Pero tuvieron que esperar UN POCO DE TIEMPO porque faltaba este POCO DE TIEMPO de persecución todavía. Es el mismo "POCO DE TIEMPO" que fue dado a Satanás, a la bestia y al falso profeta. En el tiempo representado en la visión de Apocalipsis 20 este poco de tiempo ha PASADO y ellos han recibido poder y autoridad. Jesús ha juzgado a sus perseguidores en la batalla de Armagedón (Apocalipsis 19:11-21). No están bajo el altar esperando; están sentados sobre tronos reinando. El poder de Satanás ha sido limitado y el poder y gloria de los santos han sido engrandecidos. Su fidelidad en NO adorar al emperador romano ha sido premiada y su muerte ha sido vengada por Cristo. Este es el reino de las almas de los santos muertos. No es más ni menos que la venganza de su muerte y su exaltación viendo al diablo atado y encerrado por "mil años”.

 

Esta experiencia de las almas decapitadas es también llamada la primera resurrección (Apocalipsis 20:4-6). Debemos tener mucho cuidado en cuanto a la "primera resurrección" para no caer en el error. Debemos aceptar lo que LA BIBLIA dice en El Apocalipsis acerca de esta resurrección SIN añadirle ideas de los hombres. Note con mucho cuidado que Juan no vio a ninguna persona con cuerpo sino "LAS ALMAS de los decapitados por causa del testimonio de Jesús". Juan vio ALMAS de personas que ya habían muerto, pero NO que ellas recibieran cuerpos. Lea otra vez Apocalipsis 20:4-6 para ver si encuentra más que almas de cristianos muertos. Es muy importante reconocer que LA BIBLIA no habla de DOS resurrecciones en diferentes tiempos de los cuerpos de los justos y de los injustos. Al contrario, la Biblia enseña claramente que TODOS, justos e injustos seremos resucitados en la MISMA HORA, la hora última. "No os maravilléis de esto; porque vendrá HORA cuando TODOS los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28,29). Jesucristo mismo dice claramente que en UNA MISMA HORA TODOS (No solamente justos ni solamente injustos) vamos a ser resucitados. Claro que el destino de unos y otros no es el mismo, pero la hora de su resurrección es la misma. Pero esta resurrección para el juicio final se refiere a los que están en los SEPULCROS o sea los CUERPOS de los muertos. Debe fijarse en dos diferencias entre la resurrección para juicio de que habla Cristo y la "primera resurrección en Apocalipsis 20 (note que es el mismo escritor). Primero, la resurrección de que habla Cristo es de CUERPOS, porque solamente hay cuerpos en los sepulcros. Pero la primera resurrección trata únicamente de ALMAS. Segundo, la resurrección de que habla Cristo es de TODOS, justos e injustos, mientras la primera resurrección es solamente de CRISTIANOS MÁRTIRES. De hecho, los cristianos que participaron en la primera resurrección (del alma) tendrán que participar (en cuanto al cuerpo) en la resurrección general de que habla Cristo para el juicio final (compare Apocalipsis 20:11-15). La Biblia NO enseña ni en Apocalipsis 20 ni en otra parte que los cuerpos de los cristianos sean resucitados en un día y que en otro día mil años después sean resucitados los cuerpos de los incrédulos. La resurrección del cuerpo para el juicio final será en la  misma hora del mismo día para todos. La única diferencia será el destino que le tocará a cada quién. La Biblia dice claramente en Juan 6:39 que LOS SEGUIDORES DE CRISTO SERÁN RESUCITADOS EN EL DÍA FINAL, NO MIL AÑOS ANTES DEL FIN. "Y esta es la voluntad del que me envió, que todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite EN EL DÍA FINAL" (Juan 6:39). Lea también Juan 6:40,44,54; 11:24. Y el juicio final de todos, creyentes e incrédulos por la Palabra de Dios, o sea por "los libros", será en este mismo día final (Juan 12:48; Apocalipsis 20:12,13). "El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quién le juzgue; la palabra que le he hablado es la que le juzgará EN EL DÍA FINAL" (Juan 12:48). “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que están escritos en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras" (Apocalipsis 20:12,13). Así que la Biblia niega la idea falsa de una resurrección corporal de los incrédulos mil años después de la resurrección corporal de los santos. Todos seremos resucitados para el juicio  final en el mismo día final, a la hora última. Cuando la Biblia dice en I Tesalonicenses 4:16 que "los muertos en Cristo resucitarán primero" NO LO DICE en contraste con los muertos que No ESTÁN EN CRISTO sino en contraste con los “que hayamos quedado” con vida cuando Cristo viene (I Tesalonicenses 4:17). Léalo con cuidado. No tiene nada que ver con la “primera resurrección” de Apocalipsis 20.

 

Sin embargo, siempre tenemos  “la primera resurrección” de Apocalipsis 20:4-6. Algunos suponen que tenga que ver con una resurrección figurativa en el bautismo (Romanos 6:4,5; Colosenses 2:12,13). Es cierto que la Biblia simboliza la salvación del individuo en el momento del bautismo como una resurrección, pero no se trata de esta resurrección en Apocalipsis 20:4-6 puesto que estas personas ya habían muerto físicamente. Ellas participaron en aquella resurrección bautismal antes de su muerte física, pero ahora se trata de una resurrección en el estado de ALMA solamente. Así que el contexto de Apocalipsis y la condición física de estos mártires excluyen la idea del bautismo.

 

Así que apegándonos al contexto del libro nos encontramos forzados a aceptar la sencilla explicación de Apocalipsis sobre esta PRIMERA RESURRECCIÓN: "Primera resurrección" es el nombre dado a LA VENGANZA DE LA MUERTE DE AQUELLOS CRISTIANOS MÁRTIRES Y A LA LIMITACIÓN DEL PODER DE SATANÁS de perseguir a la iglesia por medio del engaño de las naciones del mundo. Estas almas que habían estado bajo el altar (Apocalipsis 6:9-11) ahora están levantadas a sentar sobre tronos y a reinar con Cristo (Apocalipsis 20:4,5). "Esta es la primera resurrección y estas almas tienen la gran seguridad de no ser dañadas por la segunda muerte. La muerte física que ya sufrieron fue la última para ellas. La condenación en el lago de fuego (la segunda muerte) no les tocará a ellas. El poder de Satanás ha sido limitado y el poder y la gloria de los santos han sido engrandecidos. Su fidelidad en no adorar a  la bestia ha sido premiada y su muerte ha sido vengada por Cristo. Este reino de las almas de los santos mártires (también llamado la primera resurrección) no es ni más ni menos que la venganza de su muerte y su exaltación viendo al diablo atado y encerrado por este período largo que es llamado simbólicamente "mil años”. Así vivirán y reinarán estas almas con Cristo hasta que se terminen los "mil años” un poquito antes del día final. Decir más que esto sobre la primera resurrección o sea "el reino de los santos muertos" sería AÑADIR a la Palabra de Dios y exponernos a errores sectarios que no edifican en nada. Tratar de fijar una fecha para el fin del milenio y el principio de aquel tiempo breve antes del fin sería caer en el error grave de muchos religiosos que no aceptan la exhortación de Cristo en Hechos 1:7, "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puesto en su sola potestad."

 

Resumen de Acontecimientos En El Milenio

 

Ya que muchas personas piensan que la Biblia enseñe que muchas cosas van a suceder durante el milenio (y por eso no reconocen que estamos en él) debemos fijarnos bien en los acontecimientos designados para el milenio. Recordemos que el ÚNICO libro que habla sobre el milenio es El Apocalipsis.  Por  tanto, tenemos que aceptar SOLAMENTE lo que El Apocalipsis ESPECIFICA para los “mil años”. PRIMERAMENTE, Satanás fue atado y encerrado en el abismo para no poder engañar a las naciones para la persecución mundial contra la iglesia como hizo con Roma. SEGUNDO, las almas mártires fueron levantadas para sentar en tronos y reinar con Cristo. Su causa fue vengada y su victoria final, aún sobre la segunda muerte, ha sido garantizada. Este reino es llamado la primera resurrección. ¿Qué más? LA BIBLIA NO DICE MÁS. Las ideas humanas de paz perfecta, abundancia increíble, ninguna tentación del diablo, un reino material aquí en la tierra, Cristo reinando desde Jerusalén, la resurrección de los cuerpos de los cristianos muertos, y muchas otras cosas durante el milenio, son exactamente eso: IDEAS HUMANAS. No tienen ningún fundamento en Apocalipsis 20:1-10 ni en otra parte de la Palabra de Dios, puesto que solamente estos versículos hablan específicamente del "milenio" o sea los "mil años”.

 

Satanás Suelto y Destruido

 

Cuando este tiempo largo de "mil años” se cumpla, Satanás será suelto de su prisión (Apocalipsis 20:7). Pero los santos no tienen que preocuparse mucho porque Satanás será suelto solamente por un tiempo muy breve para reunir a las naciones contra la iglesia otra vez como había hecho en el tiempo de Roma. Cuando las tiene reunidas para la destrucción de  la iglesia, el resultado será el opuesto: la destrucción de ellas y mas importante del diablo mismo. "Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos" (Apocalipsis 20:10). Entonces será el día final y el juicio de todos los hombres (Apocalipsis  20:11-15). Los que no han sido fieles a Dios serán lanzados al lago de fuego: la segunda muerte (Apocalipsis 20: 14,15). Los fieles vivirán con Dios para siempre (Apocalipsis 21:1-22:5). Así la Biblia enseña que va a haber un tiempo más en que Satanás podrá perseguir por un poco de tiempo a la iglesia como hizo en el tiempo del primer siglo por medio de Roma. Pero no debemos temer porque Dios mismo lo va a destruir con todos sus discípulos así como hizo con Roma y sus aliados. Y entonces empezará la gloria eterna que tanto anhelamos los que estamos en Cristo Jesús y, por tanto, inscritos en el libro de la vida. El mensaje para el cristiano es VICTORIA. El Apocalipsis enseña que el cristiano reina AHORA, reinará EN LA MUER TE y reinará ETERNAMENTE con el Señor. REINAMOS (Apocalipsis  1:6,9); REINAREMOS AUN EN LA MUERTE (Apocalipsis 20:4-6); REINAREMOS ETERNAMENTE (Apocalipsis 22:5). Por tanto, seamos fieles al Señor aunque esta fidelidad nos cueste la vida misma y recibiremos nuestra parte en la victoria de Dios sobre todos Sus enemigos (Apocalipsis 2:10). No seamos engañados por sistemas humanos que MATERIALIZAN las promesas del Señor y toman LITERALMENTE pasajes que claramente son SIMBÓLICOS aunque llenos de significado si solamente dejamos que la Biblia nos dé la interpretación correcta.

 

El Premilenialismo Refutado

 

Debe ser evidente que lo que hemos estudiado refuta totalmente la posición premilenialista. En el principio de este  estudio notamos que las enseñanzas básicas de esta teoría son que el milenio es un tiempo de mil años literales (basado equivocadamente  en Apocalipsis 20:2-7) que empezarán después de la segunda venida de Cristo (basado equivocadamente en Apocalipsis 19:11-21). Alegan que será en aquel tiempo que Cristo empezará a reinar con Sus santos en la tierra en Jerusalén (basado equivocadamente en Apocalipsis 20:4; 19:11). Hemos visto que el tiempo de "mil años” NO PUEDE ser literal puesto que la naturaleza del libro, el pasaje bajo estudio y el contexto histórico del texto no lo permiten. Es SIMBÓLICO y el período empezó mucho más que "mil años" literales antes de nuestro tiempo y todavía no ha terminado. El supuesto hecho de un período literal de mil años es FALSO Y SIN BASE. También aprendimos que Apocalipsis 19:11-21 NO se refiere a la segunda venida de Cristo, sino a Su victoria sobre el imperio romano como perseguidor de Su iglesia hace muchos años. El premilenialista necesita prueba de la segunda venida antes de los mil años pero el texto bíblico no provee la prueba necesaria. La teoría cae. Además, el reino de que habla Apocalipsis 20 no es el principio del reinado de Cristo, sino de las almas (no cuerpos resucitados) de los mártires. Cristo reinaba antes de milenio, reina durante el milenio y reinará después. Y seguramente no hay ni siquiera una indicación de que Cristo y estas almas estén reinando en la tierra, mucho menos en la ciudad de Jerusalén. Jesús ha estado sobre el trono de David (Hechos 2:22-36) con potestad sobre la tierra (Mateo 28:18) por casi DOS MIL AÑOS, pero no ha estado aquí en la tierra físicamente.

 

No, las enseñanzas de Apocalipsis 19:11-20:15 NO DAN NINGÚN APOYO a la teoría del PREMILENIALISMO. En este texto bíblico NO SE ENCUENTRAN:  (1) un período literal de mil años;(2) la segunda venida de Cristo antes de los mil años; (3) el principio del reino de Cristo; (4) la resurrección CORPORAL de los santos solos; (5) ni Cristo ni estos santos reinando literalmente sobre la tierra. El texto principal ocupado por los premilenialistas (el único que habla del período de mil años) milita contra sus teorías. Hay mucho en la Biblia que contradice esta teoría premilenialista pero este pasaje basta para refutarla completamente. El premilenialismo es una doctrina FALSA. Cuando conocemos esta doctrina falsa al fondo encontramos que menosprecia la muerte del Señor, la iglesia de Cristo que es Su reino glorioso y todas las bendiciones ESPIRITUALES que tenemos en Cristo como cumplimiento de las promesas de Dios desde tiempos antiguos. Tenga cuidado con aquellos que materializan las promesas del Señor. Reconozca la gloria del reino inconmovible en que participan los miembros de la iglesia de Cristo Jesús YA. ¡Gloria a Díos por EL REINO Y LA VICTORIA QUE TENEMOS EN CRISTO AHORA!

 

Fechas Importantes

 

El Reino de Cristo:

 

Principio:        El Día de Pentecostés (Hechos 2:22-36)

Aproximadamente 33 AD (Anno Domini = Año del Reino)

Fin:                  El día final (Hechos 2:34,35; I Corintios 15:24-26; Apocalipsis 20:14).

 

El Imperio Romano:

 

Principio:        60 AC (Antes de Cristo)

Fin:                  476 AD

 

La Persecución por el Emperador Domiciano:

 

Principio:        81 AD

Fin:                  96 AD

 

La Iglesia Católica Romana:

 

Principio:        Aproximadamente 311 AD

Su “Papa” declarado infalible:           1870 AD

 

El Apocalipsis Escrito:

 

69 - 79 AD

 

“La revelación de Jesucristo que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan” (Apocalipsis 1:1).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RESUMEN GRÁFICO DEL ESTUDIO

Apocalipsis 12:10 - 20:15

 

PRIMER SIGLO                                                                                     DÍA FINAL

                        PASADO                     PRESENTE             FUTURO

 ¿Cómo podemos responder a los argumentos de los pastores Bautistas sobre I Pedro 3:21; Hechos 2:38 y Marcos 16:15,16?

 

Aclaración: La pregunta se refiere a los argumentos presentados por el señor Floriano Ramos Esponda en un folleto que está circulando en algunas partes.

RESPUESTA:

 

Los argumentos de los Bautistas sobre I Pedro 3:21, Hechos 2:38 y Marcos 16:15,16 fueron escritos por el señor Floriano Ramos Esponda para refutar la idea que el bautismo en agua sea necesario para recibir el perdón de pecados.  Al final de esta respuesta estoy incluyendo el estudio completo que él preparó para que el lector no piense que estamos citando ciertas declaraciones fuera del contexto original de su estudio.  Agradezco el hecho que el señor Ramos Esponda presenta argumentos concretos en los cuales cita Escrituras específicas y argumenta del griego del Nuevo Testamento.  Vale la pena notar que, por lo general, los argumentos que él presenta representan el razonamiento que generalmente caracteriza las ideas de muchos predicadores de las diferentes denominaciones Bautistas sobre estos textos bíblicos.  Mi respuesta a estos argumentos no es ataque contra el señor Ramos Esponda sino un esfuerzo por aclarar aún más la enseñanza bíblica para quienes con amor a la verdad están dispuestos a escudriñar las Escrituras inspiradas para ver si estas cosas son ciertas o no.  Hay mucho más que se puede decir acerca de la salvación y el bautismo en agua, pero trataré de limitarme a los argumentos presentados por el señor Ramos Esponda en su estudio.  Cuando me refiero a alguna declaración suya o cito literalmente algo que escribió lo designaré por (FRE) para no escribir el nombre completo cada vez.

 

Como prefacio, permítame aclarar que creo firmemente que el poder de Dios para salvar es el evangelio de Cristo - Su muerte, sepultura y resurrección (Romanos 1:16; I Corintios 15:1-4).  El hombre nunca podrá merecer la salvación ya que es por gracia que somos salvos (Efesios 2:8,9).  Entiendo que si uno no tiene fe en Jesucristo y Su evangelio nunca podrá ser salvo sino que le espera una segura condenación (Marcos 16:16). 

 

I PEDRO 3:21

 

“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo.”

 

Estoy completamente de acuerdo que “ningún rito externo puede causar una renovación espiritual interna” (FRE).  Pero aplicar esto al bautismo bíblico incluye dos errores fundamentales: (1) la Biblia no dice en ninguna parte que el bautismo sea “rito” y (2) nosotros no enseñamos que el bautismo “puede causar” el cambio espiritual interno.  (1) El bautismo no es un “rito” sino un acto de fe en el poder de Dios  (Colosenses 2:12).  (2) Como tal es parte de la obediencia de fe que Dios exige para que El efectúe en nosotros por Su Espíritu la renovación de la vida espiritual del hombre (Tito 3:4-6).

 

En cuanto a la frase “fueron salvadas por agua” (I Pedro 3:20) es cierto que la palabra griega es dia y que una de las traducciones correctas de esta palabra es “a través” especialmente cuando es seguido por el genitivo (construcción griega).  De hecho tenemos exactamente la misma palabra y la misma construcción en I Pedro 3:21 traducida “por la resurrección de Jesucristo”.  Encontramos la misma palabra en Juan 3:17 hablando acerca de la salvación del mundo por Jesucristo (“sea salvo por él).  En cada uno de estos ejemplos bíblicos la palabra dia nos está señalando la fuerza usada por Dios para salvar las personas.  Si se traduce “por” o “a través de” o “mediante” NO cambia el hecho que Noé y su familia fueron salvadas de aquel mundo perverso por obra de Dios efectuada mediante, por o a través del agua del diluvio.  FRE quiere agregar a la enseñanza del apóstol Pedro una enseñanza adicional: que fueron salvadas POR el arca.  El texto no dice esto.  En cuanto al arca, lo que dice el texto es fueron salvadas EN el arca, no por el arca (encontrará lo mismo en Hebreos 11:7 - “el arca EN que su casa se salvase”).  El arca NO es la sombra del bautismo sino el agua.

 

FRE concede un punto importante y es que “hay un bautismo que nos salva”.  Pero ya que no cree que el bautismo sea esencial para la salvación, busca un bautismo figurativo: el bautismo del sufrimiento o sea la muerte de Jesucristo (Lucas 12:50).  ¡Qué extraño!  La comparación inspirada es con el agua (I Pedro 3:20) pero rechaza que el bautismo en I Pedro 3:21 sea el bautismo en agua.  Ya que se trata de agua, el Espíritu Santo cree necesario aclarar que no se trata de lavar las inmundicias del cuerpo, pero FRE rechaza que se trata del bautismo en agua.  El apóstol Pedro aclara que la eficacia del bautismo en agua para salvarnos no está en algún rito SINO que depende de una obediencia de corazón, “la aspiración de una buena conciencia”.  También aclara que el poder está en Cristo no en algún rito porque es “por la resurrección de Jesucristo.” 

 

FRE dice que al entregarnos al Señor como nuestro único Salvador quedamos identificados con El en su muerte, sepultura y resurrección y cita Romanos 6:4, PERO luego dice que “todo esto queda representado en el bautismo del creyente” (FRE). Afirma que “al descender al agua, reconocemos que hemos sido sepultados con El” (FRE).  NO OBSTANTE, el texto bíblico dice que somos sepultados con Cristo “por el bautismo” NO que reconocemos que ya lo hicimos al no más aceptar a Cristo como nuestro único Salvador.  Es decir que el texto bíblico (Romanos 6:3-7) dice que el bautismo es el medio designado por Dios para efectuar nuestra identificación con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección y para efectuar nuestra propia muerte al pecado, sepultura y resurrección para vida nueva.  NO dice que es algo que ya se efectuó anteriormente al decir que creemos en Jesucristo.  No hay evidencia bíblica para este concepto.

 

¿Significa todo esto que estamos dando algún valor a una obra humana?  ¿Significa que estamos negando la eficacia de la obra redentora de Jesucristo?  De ninguna manera.  I Pedro 3:20 enseña que Noé y su familia fueron salvadas en el arca por agua.  Pero sabemos basándose en Génesis 6:8 que “Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”.  Sabemos en base a Hebreos 11:7 que Noé por la fe “preparó el arca en que su casa se salvase”.  ¿Quién salvó a Noé y su familia?  Claramente fue Jehová Dios.  ¿Fue necesario que Noé tuviera fe en Dios para que se salvaran?  Sí.  En base a esta fe ¿fue necesario que Noé construyera el arca en el cual él y su familia se salvaron?  Por supuesto.  Pero esto no significa que por tener fe y por construir el arca mereció ser rescatado de la destrucción que Dios trajo sobre el mundo.  Su fe y su obediencia al plan divino no anularon la gracia de Dios y no agregó ningún mérito humano a esta gracia pero siempre fue necesaria la fe obediente para recibir la bendición de separación de aquel mundo perverso que Dios, por gracia, hizo posible por medio del diluvio (por agua).  De modo que es correcto decir que Noé y su familia fueron salvados por gracia pero también es correcto decir que fueron salvados por fe y también es correcto decir que fueron salvados por agua.  FRE dice que si decimos que el bautismo en I Pedro 3:21 se refiere al bautismo en agua, hacemos del agua el salvador en lugar del Señor Jesucristo.  Pero si la comparación se hace con el caso de Noé (y esta es la comparación que el Espíritu Santo nos presenta en I Pedro 3:20,21): ¿El agua del diluvio fue el salvador?  Claro que no.  ¿El arca fue el salvador?  De ninguna manera.  Estos fueron los medios usados por Dios para (1) salvar a Noé y su familia de aquella generación perversa y (2) rescatarlos también de la destrucción que El trajo sobre el mundo en aquel tiempo.  Pero DIOS MISMO fue el Salvador aunque los salvó POR agua EN el arca construida POR la fe de Noé.  ¿Por qué fueron necesarias entonces el agua y el arca? ¡¡PORQUE Dios así lo decidió!!  El agua del bautismo NO es nuestro salvador.  La fe obediente que manifestamos al ser bautizados NO es nuestro salvador tampoco.  Claramente Jesucristo es nuestro Salvador, el Único que puede tener cualquier ser humano.  NO OBSTANTE, Dios ha decidido salvarnos por medio de la fe que manifestamos en Cristo al ser bautizados en agua. 

 

No hay contradicción en la Biblia, pero cuando ponemos un texto bíblico CONTRA otro formamos nosotros una contradicción artificial y falsa.  Nuestro deber es poner un texto bíblico CON otro NO CONTRA otro.  El salmista declaró cientos de años antes de Jesucristo, “La suma de tu palabra es verdad” (Salmos 119:160).  Para conocer la verdad sobre un tema como la salvación es necesario SUMAR todo cuanto dice la palabra de Dios sobre dicho tema.  La verdad revelada que Dios es amor (I Juan 4:8) NO contradice otra verdad revelada que Dios es fuego consumidor (Hebreos 12:29).  La verdad NO es que Dios es amor O Dios es fuego consumidor.  La verdad es que Dios es amor Y fuego consumidor.  Si ponemos I Juan 4:8 contra Hebreos 12:29 formamos una contradicción artificial.  Pero si ponemos I Juan 4:8 con Hebreos 12:29 encontramos la verdad.

 

La verdad revelada que Cristo nos salva por gracia (Tito 2:11; Efesios 2:8) NO contradice otra verdad revelada que Cristo nos salva por medio de la fe (Efesios 2:8), por medio de la confesión de esta fe (Romanos 10:9,10), por invocar el nombre del Señor (Romanos 10:13), por medio del arrepentimiento (Hechos 2:38; 3:19) y por medio del bautismo (I Pedro 3:21).  Hay que sumar todo esto para tener la verdad completa sobre el tema de la salvación.  Nuestro Salvador siempre es Uno: Jesucristo.  Estos textos bíblicos sencillamente nos enseñan el plan que el Salvador ha establecido para que recibamos el don de la salvación.  Si pone Efesios 2:8 contra Romanos 10:9,10 o cualquier otro de estos textos inspirados, formamos una contradicción artificial.  Pero si ponemos todos estos textos los unos con los otros encontramos la verdad.

 

Para no pensar en el bautismo como un acto ritual, es importante entender lo que la Biblia nos revela acerca de la relación entre el bautismo y la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo.  La Biblia nos revela que la esencia del evangelio es la muerte de Jesucristo por nuestros pecados, su sepultura y su resurrección de entre los muertos (I Corintios 15:1-4).  Esta obra de Cristo es el poder de Dios para nuestra salvación (Romanos 1:16).  El bautismo bíblico es una acto de “fe en el poder de Dios” (Colosenses 2:12).  Según la Biblia en el bautismo el creyente entra en la muerte de Cristo (Romanos 6:3).  En realidad Romanos 6:3-6 nos revela que participamos en la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo cuando somos bautizados.  Es “para muerte” que somos bautizados (Romanos 6:4); en este momento crucificamos nuestro viejo hombre (Romanos 6:6).  Por el bautismo somos “sepultados juntamente con” Cristo “en la semejanza de su muerte” (Romanos 6:4,5).  Y de la misma manera “como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” a partir del momento de nuestro bautismo, no sirviendo más al pecado (Romanos 6:4,6).  No, el bautismo no es nuestro salvador.  Pero, según el plan divino, es el momento cuando nos unimos a la muerte redentora de nuestro Salvador Jesucristo.  Como puede ver, lejos de ser una ceremonia ritual o una mera señal externa de lo que sucedió anteriormente en nosotros, es el momento sublime de nuestra unión con Cristo porque somos “bautizados EN Cristo Jesús”; entramos EN Cristo en este momento.  Esto es confirmado también por Gálatas 3:27, “porque todos los que habéis sido bautizados EN Cristo, de Cristo estáis revestidos.”  No, el bautismo no es nuestro salvador.  Pero, según el plan divino, el bautismo bíblico es el momento cuando entramos en el Salvador Jesucristo y somos revestidos de El.

 

HECHOS 2:38

 

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

 

Hechos 2:38 es la respuesta inspirada a la pregunta desesperada de los judíos en Hechos 2:37.  La pregunta (“¿qué haremos?) surge porque estos judíos “se compungieron de corazón”.  Como dice FRE esta pregunta “fue suscitada por un profundo sentimiento de culpa” de haber dado muerte al amado Hijo de Dios.  Están preocupados por escaparse del juicio divino.  En la respuesta del apóstol Pedro en Hechos 2:38 hay dos mandamientos: “Arrepentíos” y “bautícese”.  ¿Qué deben hacer para escaparse del juicio divino?  ¿Qué deben hacer para eliminar este profundo sentimiento de culpa que traen?  ¿Hay perdón de pecados para ellos?  ¿Cómo?  ¿Qué haremos?  “Arrepentíos y bautícese” responde el apóstol Pedro.  ¡Qué extraño!  ¿No sabe Pedro que la respuesta correcta es que solamente deben tener fe en Jesucristo?  Según FRE decir que hay algún otro requisito contradice el concepto de la salvación por fe.  ¡Es extraño de veras que el apóstol Pedro tan lleno del Espíritu Santo haya contestado así, a menos que sea CIERTO!  ¿Será que Pedro sabe que el arrepentimiento y el bautismo son expresiones de esta fe que Dios Mismo requiere del pecador?  FRE mismo reconoce que el arrepentimiento es esencial para la salvación porque él escribió que   “Arrepentíos”  “se refiere a ese arrepentimiento inicial del pecado para salvación” (FRE).  Además insiste que “El arrepentimiento trajo la remisión de pecados a esta multitud en Pentecostés.”  ¿Por qué entonces negar que el otro mandamiento (el bautismo) sea también para salvación? ¿Por qué negar que el otro mandamiento (el bautismo) trajera la remisión de pecados a ellos?

 

Es importante entender que relacionado a estos dos mandamientos hay un solo propósito y una sola promesa.  El propósito por el cual deben arrepentirse es el mismo propósito por el cual debe bautizarse.  La promesa ofrecida para aquellos que se arrepienten es la misma promesa ofrecida para aquellos que se bautizan.  El propósito es “para perdón de los pecados.”  La promesa es: “recibiréis el don del Espíritu Santo.” Si este texto NO enseñara que el bautismo sea requisito para recibir el perdón de los pecados, NO enseñaría tampoco que el arrepentimiento sea requisito para recibir el perdón de los pecados.  Pero él insiste que “El arrepentimiento trajo la remisión de pecados a esta multitud en Pentecostés, y a causa de la remisión de los pecados se les pidió que fuesen bautizados” (FRE).  Es decir que él está enseñando que “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38) significa esto mismo con relación al mandamiento del arrepentimiento PERO tiene otro significado OPUESTO con relación al mandamiento del bautismo.  El está diciendo que deben arrepentirse PARA recibir el perdón de los pecados pero deben bautizarse PORQUE YA recibieron el perdón de los pecados.  ¿Saca esto de Hechos 2:38?  No, señor. “Para perdón de los pecados” aparece solamente una vez en este texto y describe lo mismo con relación al arrepentimiento que con relación al bautismo.

 

Como consecuencia FRE acude al argumento que “para” (eis en el griego) en Hechos 2:38 no quiere decir “para” sino “a causa de”.  Quiere que creemos que el texto enseña que debe ser bautizado a causa de haber recibido ya el perdón de pecados.  Parece que él sabe algo que ningún traductor de las versiones reconocidas de la Biblia sabía porque el texto bíblico dice claramente en las varias versiones “para”.  En diferentes versiones del Nuevo Testamento usted encontrará que cambian la forma de expresar ciertas cosas, pero en este texto la versión antigua, la revisión de 1960, la revisión de 1977, la Biblia de las Américas, la Versión Popular, Dios Habla Hoy, la Nueva Versión Internacional, y la Nacar y Colunga traducen esta pequeña palabra eis con la palabra “para”.  Ninguna de estas versiones la traducen “a causa de”.  Además, hay dos versículos adicionales en el Nuevo Testamento en los cuales encontramos esta misma frase:  “para perdón de los pecados” (eis afesin ton amartion en el griego).  El primero es Mateo 26:28 en el cual Cristo declara: “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.  ¿Significa este texto que la sangre de Cristo fue derramada porque los pecados ya fueron remitidos?  Estoy seguro que FRE y toda persona dirá que no.  La sangre de Cristo fue derramada con el propósito de hacer posible que los pecados sean remitidos:  “para perdón de los pecados”.  El otro texto es Lucas 24:47 el cual fue citado por FRE en su estudio.  Nuevamente Cristo habla y declara: “y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:47).  ¿Significa este texto que el arrepentimiento es porque los pecados ya fueron perdonados?  Ya sabemos lo que FRE piensa de este texto porque en su explicación de Marcos 16:15,16 lo cita y dice: “La preposición ‘eis’ significa ‘para’; así que lo que da el perdón de pecados es el arrepentimiento” (FRE).  El reconoce que esta frase significa “para perdón de los pecados” NO porque los pecados ya fueron perdonados.  POR TANTO, ¿en qué base gramatical podrá decir que en Hechos 2:38 la frase que significa “para el perdón de los pecados” en Mateo 26:28 y Lucas 24:47 NO tiene este mismo significado en Hechos 2:38?  Los traductores del Nuevo Testamento entendieron que la misma frase tiene el mismo significado en los tres textos y así lo tradujeron.  Pero ya que la doctrina religiosa de algunas personas no concuerda con esto, inventan la idea que en Hechos 2:38 se debe entender de otra manera.  ¿Cómo saben que el bautismo no es para perdón de los pecados a pesar de lo que dice Hechos 2:38?  Lo saben porque ellos no lo creen.  Lo saben porque, “en todas partes del N.T. los pecados son perdonados como resultado de la fe en Cristo, no como resultado del bautismo” (FRE).  ¿De veras?  ¿En todas partes?  No es así en Hechos 2:38.  No es así en Marcos 16:16.  No es así en I Pedro 3:21.  No es así en Hechos 22:16.  Estos son 4 textos que enseñan directamente que el perdón de pecados (o sea la salvación) viene después de ser bautizado, no antes.   Posiblemente no lo creen porque su propia doctrina religiosa les impide aceptar la enseñanza clara e irrefutable de este texto.  Entiendo que es difícil abandonar una creencia religiosa que uno ha oído, enseñado y practicado por muchos años.  Requiere de mucho amor a la verdad de Dios.  Pero es necesario aceptar este desafío si, sobre todas las cosas, deseamos ser agradables a Dios. 

 

En cuanto al concepto presentado por FRE que Hechos 2:38 se aplica únicamente a los judíos, respondo: (1) ¿Basándonos en cuál texto en el Nuevo Testamento podremos enseñar que hubo cierto plan de salvación para los judíos y otro para los gentiles?  (2) FRE mismo acepta que la promesa de Hechos 2:39 incluye los gentiles. ¿Cómo podrá decir que el requisito de 2:38 sea solamente para los judíos pero la promesa del siguiente versículo sea para judíos y gentiles? (3) En Hechos 10:34,35 el mismo apóstol Pedro aclara que “Dios no hace acepción de personas”.  En el contexto se refiere específicamente a judíos y gentiles.  No hay distinción: todos son pecadores y todos se salvan de la misma manera.  (4) En Romanos 1:16 el apóstol Pablo insiste que judíos y gentiles se salvan por el mismo poder: el evangelio de Jesucristo.  (5) En Gálatas 3:27,28 el apóstol Pablo explica que los cristianos de ambos grupos, judíos y gentiles, habían sido bautizados para estar en Cristo y así estar revestidos de Cristo y que son uno en Cristo Jesús.

 

MARCOS 16:15,16

 

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere será condenado.”

 

Lo sumamente extraño de la explicación que presenta FRE sobre Marcos 16:15,16 es que se dedica a otros textos no al texto citado.  Debemos recordar que Mateo, Marcos, Lucas y Juan NO se contradicen en sus reportes inspirados de los eventos y las enseñanzas de la vida de Jesucristo.  Al contrario, se complementan.  En nuestro estudio de estos cuatro libros del Nuevo Testamento es de especial importancia aplicar el principio de Salmos 119:160 que ya citamos en este estudio: “La suma de tu palabra es verdad”.  Si ponemos lo que Juan reporta acerca de la muerte de Jesucristo contra lo que Lucas, Mateo o Marcos reporta sobre el mismo evento, formamos una contradicción artificial.  Por ejemplo, para saber lo que Jesucristo dijo mientras estaba en la cruz podemos comparar lo que registró Mateo, Marcos, Lucas y Juan.  ¿Debemos aceptar únicamente lo que dice Juan?  ¿Debemos rechazar aquellas declaraciones que no tienen en común los cuatro escritores? ¿Diremos que Cristo no declaró: “Mujer, he ahí tu hijo” (Juan 19:26) o “Consumado es” (Juan 20:30) porque estas palabras no aparecen en los registros de Mateo, Marcos o Lucas?  Creo que todo creyente entiende que esto sería ridículo.  Es también ridículo decir que Cristo no quiere decir que el bautismo sea necesario para la salvación porque no lo encontramos claramente declarado en Lucas 24:46-49; Juan 20:21-23 o Hechos 1:7,8. El razonamiento de FRE es que es raro si Cristo “hubiera querido enseñar que el bautismo es requisito para ser salvo, sólo lo haya reportado Marcos y no los otros escritores de los evangelios.”  Pudiera decir lo mismo en cuanto al arrepentimiento.  ¿Diremos que el arrepentimiento no es necesario para la salvación porque no lo encontramos mencionado en Mateo 28:18-20, Marcos 16:15-16 o Juan 20:21-23 sino solamente en Lucas 24:46-49?  Claro que no.  Para saber todo cuanto Jesucristo declaró a sus apóstoles en las declaraciones finales antes de su ascensión a los cielos es necesario SUMAR lo que encontramos en Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Hechos.  Al hacer esto, encontramos entre sus declaraciones finales estas palabras: “El que creyere y fuere bautizado será salvo”.  Esta es la declaración que debemos examinar y comparar con las prácticas religiosas de nuestro tiempo.

 

Si preguntamos, ¿quién será salvo?  Cristo responde en este texto: “El que creyere y fuere bautizado”.  Si hace la misma pregunta a muchos religiosos y predicadores modernos la respuesta NO es la misma sino: “El que creyere”.  Le suplico comparar las siguientes declaraciones con este texto y decidir por sí mismo cuál concuerda con lo que Cristo dice:

 

(1)       El que fuere bautizado será salvo y después debe llegar a creer.

(2)       El que creyere será salvo y después debe ser bautizado.

(3)       El que creyere y fuere bautizado será salvo.

 

La primera declaración representa la doctrina de la Iglesia Católica Romana porque el recién nacido claramente no puede creer.  No obstante, llevan a cabo lo que llaman el “bautismo” (aunque no es inmersión) del niño.  La segunda declaración representa la doctrina presentada por FRE y la mayoría de las iglesias Protestantes y Evangélicas.  Practican un bautismo, pero NO como requisito para la salvación.  La tercera declaración es la que proponemos en este estudio: que para ser salvo uno debe creer en el evangelio de Cristo Jesús y por causa de esta fe ser bautizado. ¿Cuál concuerda con lo que Cristo dice en Marcos 16:16?

 

(1)                   Bautismo                      = Salvo + Creer después

(2)                   Creer                           = Salvo + Bautismo después

(3)                   Creer + Bautismo       = Salvo

 

Es cierto que Cristo NO dice: “el que no creyere y no fuere bautizado será condenado”.  Pero esto es porque el bautismo no tiene valor alguno si uno no cree.  El bautismo no es un mero rito religioso que produce en base a algún mérito del mismo rito la salvación de la persona.  Es un acto de FE.  Es la obediencia de fe, la obediencia de corazón (Romanos 6:17), la fe viva, la manifestación de la fe en el poder de Dios (Colosenses 2:12) que Dios mismo ha ordenado para ser salvo.  Si la pregunta es, “¿Quién será salvo?”, la respuesta en Marcos 16:16 es: “El que creyere y fuere bautizado.”  PERO si la pregunta es, “¿Quién será condenado?”, la respuesta en Marcos 16:16 es: “El que no creyere”.  El que no creyere no será bautizado como Cristo ordena.  Y aunque fuera bautizado, de nada le servirá porque sin la fe el bautismo no es nada.  La persona que tiene fe legítima, basada en la Palabra del Señor obedece lo que el Señor ordena en Su Palabra.  El Señor claramente ordena el bautismo y lo ordena para salvación: El que creyere y fuere bautizado será salvo.

 

CONCLUSIÓN

 

Hay mucho más que se puede decir acerca de la salvación. Al leer este estudio, algunos llegarán a la conclusión que lo que queremos enfatizar en relación con la salvación es el bautismo.  No es así.  El tema de este estudio no es la salvación sino que se trata de una exposición sobre el propósito del bautismo declarado en tres versículos del Nuevo Testamento.  El tema de la salvación comienza con Jesucristo no con el bautismo.  En realidad hay otros textos que aclaran aún más la relación del bautismo con la persona y el sacrificio de Jesucristo.  Pero en este estudio se trata de una respuesta a explicaciones deficientes presentadas sobre estos tres textos bíblicos.  La proclamación de la salvación debe estar centrada en la persona, el sacrificio y la resurrección de Jesucristo: el evangelio.

 

 

A continuación encontrará el texto del estudio escrito por el señor Floriano Ramos Esponda al cual respondo en las páginas anteriores.  Incluyo este estudio, a pesar de no estar de acuerdo con la doctrina presentada en él sobre el bautismo, para que el estudiante vea el argumento completo desde el punto de vista Bautista.

 

 

Explicación de I Pedro 3:21

 

Es bueno empezar recordando la dinámica general del pensamiento en esta carta, que había sido escrita contra un trasfondo general de persecución. Los cristianos a quienes Pedro estaba escribiendo, estaban padeciendo a causa de su vida y testimonio (1:6, 7; 2:12; 2:19-24; 3:14-18; 41; 4:12-19; 5:8-1 l). Una exégesis e interpretación correcta de un pasaje, indefectiblemente debe tomar en consideración el contexto en el que se encuentra el versículo que se estudia. Si uno arbitrariamente saca un texto de su contexto, está buscando un pretexto para justificar una idea preconcebida. Como puede verse por el contexto, Pedro no está tratando de enseñar que el bautismo salva (lo cual choca contra el contexto general de la Biblia, en la cual ningún rito externo puede causar una renovación espiritual interna), sino tratando de animar a los cristianos ante un ambiente de persecución e intolerancia en el Imperio Romano.

 

Los lectores originales de la carta quizá se estaban preguntando: (1) ¿Por qué, si la fe cristiana era la correcta, habían de estar sufriendo en lugar de reinar? (2) Si el cristianismo era la verdadera fe, ¿por qué había tan pocos cristianos?

 

Para responder a la primera pregunta, Pedro señala al Señor Jesús. Cristo padeció por causa de la justicia, hasta el extremo de ser muerto. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos y lo glorificó en el cielo (12). El camino a la gloria pasaba a través del valle del sufrimiento.

 

Luego Pedro se refiere a Noé. Durante 120 años este fiel predicador advirtió que Dios destruiría al mundo. Lo que recibió como agradecimiento por sus advertencias fue burla, escarnio y rechazo. Pero Dios lo vindicó salvándolo junto a su familia, en medio del diluvio.

 

Luego tenemos este problema: "Si estamos en lo cierto ¿por qué somos tan pocos?" Pedro responde: "¡Hubo un momento en la historia cuando sólo ocho personas en el mundo estuvieron en lo correcto y en lo cierto, y todo el resto estaba en el error." De manera característica, en la historia del mundo la mayoría no ha tenido la razón. Los verdaderos creyentes son generalmente un pequeño remanente, de modo que la fe no debería vacilar debido al pequeño número de los salvos. Había sólo 8 creyentes en tiempos de Noé; hay millones en la actualidad.

 

Al final del v. 20, leemos que "pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas a través del agua". Eso no significa que fuesen salvadas mediante el agua; fueron salvadas a través del agua. El agua no fue la salvación de ellos, sino el juicio del cual Dios los llevó salvos y sanos. Además, la preposición que aparece en el texto griego es dia, la cual significa "a través". Ellos no fueron salvados por el agua, sino que fueron salvados a través del agua como un resultado de haber entrado al arca. Estando en el arca, ellos fueron capaces de pasar con toda seguridad a través de las aguas.

 

Para comprender de manera adecuada esta declaración y el versículo que sigue, hemos de contemplar el significado típico del arca y del diluvio. El arca es una imagen del Señor Jesucristo. El diluvio de agua exhibe el juicio de Dios. El arca era el único camino de salvación. Cuando el diluvio vino, sólo los que estaban dentro fueron salvados; todos en el exterior perecieron. Así Cristo es el único camino de salvación los que están en Cristo están a salvo como sólo Dios puede hacerlo quienes no están en Cristo no pueden estar más perdidos,;

 

El agua no fue el medio de salvación, porque todos los que estuvieron fuera del arca se ahogaron. El arca era el lugar de refugio. El arca pasó por el agua del juicio. Recibió todo el golpe de la tempestad. Ni una gota de agua llegó a los que estaban refugiados en el interior del arca. Así Cristo llevó toda la furia del juicio de Dios contra nuestros pecados ls. 53:4-6; Sal. 22:12-18; 2 Co. 5:21; 1 Pedro 2:24; 3:18). El que dijo "Yo soy la luz del mundo", murió en tinieblas; el que dijo "Yo soy el agua de vida", murió teniendo sed. ¿Por qué? Porque estaba sufriendo el juicio de Dios Padre sobre nuestros pecados ya que Jesucristo murió en nuestro lugar de manera sustitutiva. Para los que estamos en Cristo, no hay juicio (Jn. 5:24).  El arca tenía agua debajo, y agua que caía sobre ella, y agua a todo a su alrededor, Pero llevó a sus creyentes ocupantes a través del agua hasta la seguridad de una nueva creación. De modo que los que confiamos en Jesús como nuestro Salvador, somos llevados sanos y salvos a través de una escena de muerte y desolación a un terreno de resurrección y a una nueva vida.   El v. 21 dice "El bautismo que corresponde a esto". Este versículo ha sido el "caballito de batalla" de quienes enseñan que el bautismo tiene poder para salvar y regenerar.

 

Primero veamos lo que puede significar y luego lo que no puede significar,

 

1.- En realidad, hay un bautismo que nos salva. No nuestro bautismo en agua, sino un bautismo que tuvo lugar en el Calvario hace casi dos mil años. La muerte de Cristo fue un bautismo. Fue bautizado en las aguas del juicio. Eso es lo que quiso decir cuando declaró "De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!" (Lc. 12:50). El salmista describió este bautismo con estas palabras: " Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí” (Sal. 42:7). En su muerte, Cristo fue bautizado en las ondas y las olas de la ira de Dios, y es este bautismo el que forma la base de nuestra salvación. Recordemos que cuando Jesucristo dijo estas palabras de "de un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!", ya había sido bautizado por Juan el bautista, así que no está hablando de su bautismo en agua.

 

Pero debemos aceptar su muerte por nosotros, Así como Noé y su familia tuvieron que entrar en el arca para ser salvos, así nosotros hemos de entregarnos al Señor como nuestro único Salvador, Cuando  así lo hacemos, quedamos identificados con El en su muerte, sepultura y resurrección. En un sentido muy real, hemos quedado entonces crucificados con El (Ro. 6:4), y hemos sido llevados de la muerte a la vida con El (Ro. 6:4).

 

Todo esto queda representado en el bautismo del creyente. La ceremonia es una señal externa de que hemos sido bautizados en la muerte de Cristo. Al descender al agua, reconocemos que hemos sido sepultados con El. Al salir del agua, mostramos que hemos resucitado con El y que anhelamos andar en novedad de vida. 

 

Un antitipo que ahora nos salva (Gr.) --este bautismo se refiere al bautismo de Cristo en la muerte en la cruz y a nuestra identificación con El en ello, lo que queda representado por el bautismo con agua.

 

2.- El versículo no puede significar que somos salvados mediante el bautismo ritual en agua por las siguientes razones:

 

2.1           Eso haría del agua el salvador, en lugar del Señor Jesucristo. Pero El dijo: "Yo soy el camino" (Jn. 14:6).

 

2.2          Implicaría que Cristo murió en vano. Si uno puede salvarse mediante agua, entonces,  ¿Por qué tuvo que morir Jesús?

 

2.3          Sencillamente, no funciona. Muchos que han sido bautizados han demostrado, por sus vidas posteriores, que nunca habían nacido de nuevo.

 

3.- Tampoco puede este versículo significar que seamos salvos por fe más el bautismo.

 

3.1           Eso significaría que la obra del Salvador en la cruz no fue suficiente. Cuando El clamó: "Consumado es", no fue realmente así, según este punto de vista, porque se ha de añadir el bautismo a aquella obra para conseguir la salvación. Sin embargo, Hebreos 9:26b dice que Jesús "se presentó una vez para siempre por el sacrificio de si mismo para quitar de en medio el pecado". Heb. 10:10 dice: "En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre y Heb. 10: 14: "porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados".

3.2          Si el bautismo fuese necesario para la salvación es extraño que el Señor no bautizase personalmente a nadie. Juan 4:1,2 dice que Jesús no bautizaba personalmente a sus seguidores; esto lo hacían sus discípulos. 

 

“Por la resurrección de Jesucristo" ¿Cómo sé que Dios está satisfecho? Lo sé porque resucitó a Cristo de entre los muertos, Una conciencia limpia queda inseparablemente unida a la Resurrección de Jesucristo. Ambas cosas se mantienen o caen juntas. La resurrección me dice que Dios está plenamente satisfecho con la obra redentora de su Hijo. Si Cristo no hubiese resucitado, nunca podríamos estar seguros de que nuestros pecados han sido quitados. El habría muerto como los demás hombres. Pero el Cristo resucitado es nuestra absoluta certidumbre de que las demandas de Dios contra el pecado han quedado satisfechas.

 

Mi único fundamento para una buena conciencia se basa en la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesús. El orden es como sigue:

 

1.- Cristo fue bautizado en muerte por mí en el Calvario.

2.- Cuando confío en Él como Señor y Salvador, soy espiritualmente unido con Él en su muerte, sepultura y resurrección.

3.- Por medio del conocimiento de que Él ha resucitado, tiene respuesta mi petición de una conciencia limpia.

4.- En el bautismo con agua, doy visible expresión de la liberación espiritual que he  experimentado en mi corazón, la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Jn. 1:7)

 

 

Explicación de Hechos 2:38

 

Pedro les dijo: -Arrepentíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para  (por, por causa de, debido a, sobre la base del) perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu  Santo.

 

Primero veamos el trasfondo en el que se encuentra este  versículo.

 

En Hechos 2:1-11 se ven los resultados de la llegada del Espíritu Santo prometido sobre el grupo de creyentes en Jesucristo. Ellos hablaban en los idiomas de las personas allí reunidas y mencionaban los grandes hechos y maravillas de Dios (v. 1 l). Sabiendo que el grupo de creyentes en Cristo nunca había salido de Palestina, se admiraban que hablaran en los diferentes idiomas allí representados, por lo que los acusaron de estar ebrios o llenos de vino nuevo. Pedro, poniéndose de pie les hizo ver que eso era el cumplimiento de la profecía del profeta Joel (Jl. 2:28-32).

 

Después de esto, Pedro pasa a hablar acerca de Jesús de Nazaret. Dice que El fue acreditado o avalado por Dios ante la nación judía a través de los hechos poderosos, señales y maravillas que hizo. Sin embargo, la nación judía lo mató, clavándolo en una cruz por manos de inicuos. No obstante, Dios lo resucitó de entre los muertos, no permitiendo que Él quedara bajo el dominio de la muerte. Para tal efecto Pedro cita a David (Sal. 16) y dice que David mudó, fue sepultado y no resucitó, pero que había profetizado de uno de su descendencia que no vería corrupción en el sepulcro sino que resucitaría (es decir, Jesucristo).

 

Después de esto, Pedro aclara a los judíos que a éste Jesús Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual todos ellos han sido testigos.  El Mesías de quien había profetizado David era Jesús de Nazaret. Sin duda que este anuncio debió haber sobresaltado a sus oyentes judíos. Ahora, en su lugar de exaltación, Jesucristo ha derramado la promesa del Espíritu Santo, algo que sólo es posible de alguien que sea más que un simple hombre.  En el v. 36, Pedro dice: Sepa, pues, con certidumbre, toda la casa de Israel, que Dios ha hecho Señor y Cristo a este mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis (éste es el orden en griego). Ellos habían crucificado al ungido de Dios, y la venida del Espíritu Santo era evidencia de que Jesús había sido exaltado a los cielos (vea Jn. 7:38-39).

 

Tan poderosa era la capacidad de convicción del Espíritu Santo que hubo una respuesta inmediata de los oyentes. Clamaron: ¿Qué haremos? Como diciendo, "ya la regamos", matamos al inocente y preferimos al asesino de Barrabás. La pregunta fue suscitada por un profundo sentimiento de culpa. ¡Ahora se daban cuenta de que Jesús, a quien habían dado muerte, era el amado Hijo de Dios! Este Jesús había sido levantado de los muertos, y estaba ahora glorificado en el cielo. Siendo así las cosas, ¿cómo podrían estos homicidas culpables escapar del juicio divino?

 

La respuesta de Pedro fue que debían arrepentirse y ser bautizados en el nombre de Jesucristo para (eis) perdón de pecados. Primero, debían arrepentirse, reconociendo su culpa y poniéndose del lado de Dios contra sí mismos.  Luego, habían de bautizarse a causa del perdón de sus pecados. A primera vista, este versículo parece enseñar la salvación por el bautismo, y muchos insisten en que esto es precisamente lo que significa. Una interpretación así es imposible por las siguientes razones:

 

l.- En docenas de pasajes del NT se afirma que la salvación es por la fe en el Señor Jesucristo (Jn. 1:12; 3:16, 36; 6:47; Hch. 16:31; Ro. 10:9, por ejemplo). No se puede hacer militar uno o dos versículos contra un testimonio tan abrumador.

 

2.- El ladrón en la cruz tuvo la certidumbre de la salvación sin ser bautizado (Lc. 23:43).

 

3.- No se dice que el Salvador bautizase a nadie, cosa extraña si el bautismo fuese esencial para la salvación. 

4.- El apóstol Pablo expresó su gratitud por haber bautizado sólo a unos pocos de los corintios una extraña causa de agradecimiento si el bautismo tuviese una virtud salvadora ( 1 Co. 1: 14-16). Es más importante observar que sólo a los judíos (varones israelitas [v. 22], casa de Israel [v. 361) se les ordenó que fuesen bautizados para perdón de pecados (vea Hch. 22:16). Este hecho es la clave para comprender este pasaje. La nación de Israel había crucificado al Señor de la Gloria. La nación judía había gritado: ¡Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos! (Mt. 27:25). La culpa de la muerte del Mesías fue así aceptada por el pueblo de Israel.

 

Ahora algunos de esos judíos habían llegado a darse cuenta de su error. Mediante el arrepentimiento reconocieron su pecado delante de Dios. Al confiar en el Señor Jesús como su Salvador fueron regenerados y recibieron el perdón eterno de sus pecados. Mediante el bautismo público en agua se disociaban de la nación que había crucificado al Señor y se asociaban o identificaban con Él.  Así, el bautismo vino a ser la señal exterior de que su pecado en relación con el rechazo de Cristo había sido lavado. Los sacaba del terreno judaico y los situaba en terreno cristiano. Pero el bautismo no los salvaba. Sólo la fe en Cristo podía hacer tal cosa. Enseñar otra cosa es enseñar otro evangelio.

 

En Hechos 20:21 dice Pablo que en Éfeso él estaba "testificando a los judíos y a los griegos acerca del arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesús".

 

Volviendo a Hechos 2:38, Pedro les aseguró, que si se arrepentían y eran bautizados, recibirían el don del Espíritu Santo. Insistir en que este orden se nos aplica a nosotros en la actualidad es comprender mal los tratos administrativos de Dios en los primeros días de la iglesia.

 

En el libro de los Hechos hay cuatro comunidades de creyentes y el orden de acontecimientos en relación con el bautismo del Espíritu Santo es diferente en cada caso:

 

Aquí en Hechos 2:38 leemos acerca de cristianos procedentes del judaísmo. Para ellos el orden fue:

1.- Arrepentimiento.

2.- Bautismo en agua.

3.- Recepción del Espíritu Santo.

 

La conversión de los samaritanos se registra en Hechos 8:14-17. Allí leemos que sucedieron los siguientes acontecimientos:

 

1.-Creyeron.

2.- Fueron bautizados con agua.

3.- Los apóstoles oraron por ellos.

4.- Los apóstoles impusieron sus manos sobre ellos.

5.- Recibieron el Espíritu Santo.

 

En Hechos 10:44-48 tenemos a la vista la conversión de los gentiles, Observemos el orden aquí:

 

1.- La fe.

2.- La recepción del Espíritu Santo.

3.- El bautismo con agua.

 

Una comunidad final de creyentes se constituye con antiguos discípulos de Juan el bautista, en Hechos 19:1-7:

 

1.-Creyeron.

2.- Fueron bautizados.

3.- El apóstol Pablo les impuso las manos,

4.- Recibieron el Espíritu Santo.

 

¿Significa esto que hubo cuatro caminos de salvación en el libro de los Hechos? Naturalmente que no, La salvación fue, es y siempre será sobre la base de la fe en el Señor, Pero durante el período de transición que se registra en Hechos, Dios tuvo a bien cambiar los acontecimientos relacionados con la recepción del Espíritu Santo por razones que El sabía pero que no nos ha querido revelar a nosotros.

 

Entonces, ¿cuál de estos modelos se nos aplica a nosotros en la actualidad? Por cuanto Israel ha rechazado nacionalmente al Mesías, el pueblo judío ha perdido todo. En la actualidad, Dios está llamando de entre los gentiles un pueblo para su nombre (Hch. 15:14). Por ello, el orden para hoy es el que se encuentra en Hch. 10:

 

1.- la fe

2.- La recepción del Espíritu Santo

3.- El bautismo en agua,

 

Creemos que este orden se aplica en la actualidad a todos, tanto a judíos como a gentiles, Esto puede que al principio suene a arbitrario. Se podría preguntar: "¿Cuándo dejó de aplicarse el orden de Hechos 2:38 a los judíos y comenzó el orden de Hechos 10:44-48?" Naturalmente, no se puede dar ninguna fecha en concreto. Pero el libro de los Hechos sigue una transición gradual desde el evangelio saliendo primariamente a los judíos, a través de los repetidos rechazos que sufrió de parte de los judíos, hasta su salida a los gentiles. Para el final del libro de Hechos, la nación de Israel había quedado ya mayormente dejada de lado. Por su incredulidad, había perdido todo derecho especial como pueblo escogido de Dios. Durante la Edad de la Iglesia se contaría con las naciones gentiles, y el orden de Dios para los gentiles que se bosqueja en Hechos 10:44-48, sería el aplicable.

 

En el v- 39 Pedro les recuerda luego que la promesa del Espíritu Santo es para ellos y para sus hijos (el pueblo judío), y para todos los que están lejos (los gentiles); para cuantos el Señor nuestro Dios llame. Aquella misma gente que había dicho: "Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos" recibe ahora la certidumbre de la gracia para ellos y sus hijos si confían en el Señor. Dios no paga como pagan los hombres.

 

Habiendo visto el contexto del pasaje y del libro de los Hechos, veamos ahora un poco de gramática griega. Aquí el verbo principal es metanoesate, el aoristo directo imperativo de metanoeo, "arrepentirse" literalmente "cambiar de mente". Este se refiere a ese arrepentimiento inicial del pecador para salvación. El verbo "metanoeo" significa cambiar de mente. Es una palabra compuesta de un prefijo = "meta" y un sufijo = "noeo". "Meta" denota cambio de lugar o condición, y "noeo" significa ejercitar la mente, pensar, comprender. Teológicamente involucra "sentir pena o tristeza", acompañado por un verdadero cambio del corazón hacia Dios. Debe recordarse que mente y corazón pueden denotar lo mismo, es decir, el asiento de la voluntad. Arrepentirse, entonces, no sólo es llorar de tristeza, lo cual sería un simple remordimiento. Ni tampoco es sólo cambiar de opinión acerca de algo. Más bien involucra las dos cosas. En este caso que nos ocupa, el arrepentimiento que se pide de la nación judía es que "sientan pesar por lo que hicieron con el bendito Hijo de Dios y cambien de opinión acerca de El, es decir, que reconozcan que Jesús nazareno es más que un simple carpintero o un impostor, que es el Mesías = Cristo = El ungido prometido en todo el A. T."

 

El otro verbo del versículo debe ser traducido "sea bautizado", ya que es el indirecto pasivo imperativo de "baptizo" "o el cual no da el mismo sentido del mandato directo implicado en "arrepentíos".

 

Sin embargo, el asunto principal recae en una pequeña palabra de este versículo, la proposición eis  = para, Esta preposición en la traducción "para perdón de vuestros pecados" puede significar "hacia", "hasta". Esta preposición puede entonces significar, "para el propósito de identificarte con la remisión de pecados". Esta es la misma preposición que encontramos en 1 Cor. 10:2 en la frase 'y fueron bautizados en Moisés". Estas personas fueron bautizadas o ellos mismos se identificaron espiritualmente con los propósitos y la visión de Moisés. El arrepentimiento, por lo tanto es presentado como la identificación de un individuo con la remisión de sus pecados, así como el bautizo siguiente provee una identificación externa visible por otros. El arrepentimiento es algo que concierne a un individuo con Dios, mientras que el bautizo involucra a otros. Esta es la razón por la que baptistheto, esta en voz pasiva, indicando que uno no se bautiza a sí mismo, sino que es bautizado por otro, usualmente en la presencia de otros. El arrepentimiento, sin embargo, es un acto que toma lugar en el corazón del hombre cuando el pecador.

 

Este versículo no enseña que el bautizo es para perdón de pecados, porque en todas partes del N. T. los pecados son perdonados como resultado de la fe en Cristo, no como resultado del bautismo. Este versículo significa ser bautizado a causa de la remisión de los pecados. La preposición griega "eis" tiene este sentido de "debido a" o "a causa de", no sólo aquí, sino también en pasajes como Mateo 12:41, donde el sentido solamente puede ser "se arrepintieron a causa de (no para) la predicación de Jonás". El arrepentimiento trajo la remisión de pecados a esta multitud en Pentecostés, y a causa de la remisión de los pecados se les pidió que fuesen bautizados.

 

Una aclaración pertinente: En el discurso de Pedro se encuentra el v. 38 que se usa como texto de prueba por aquellos que creen en la regeneración bautismal (es decir, que el bautismo salva, cosa que también enseña la Iglesia Católica Romana). En primer lugar, el método de texto de prueba es un recurso que, si no es erróneo, es débil, quienquiera que lo use. Casi cualquier individuo puede enseñar lo que desea, autorizándolo en la Biblia según su propia hermenéutica y su propio juicio. Un texto de prueba es aquel que queda solo o aislado, no teniendo ningún apoyo claro en las Escrituras en forma total, o aun se lo puede contradecir por la Escritura en su totalidad. Al contrario un texto de resumen es aquel que recoge en una declaración clásica una enseñanza o un número de enseñanzas. Juan 3:16, por ejemplo, es un texto de resumen, no es un texto de prueba, porque abraza verdades que son establecidas en la Biblia aparte de este gran versículo. La enseñanza clara del NT en su totalidad excluye la regeneración bautismal. Además, el sentido común lo excluye también; el resultado espiritual que se desea no se puede realizar a través de un medio físico. Eso no es pasar por alto el hecho importante de que cualquier función física (por ejemplo, las ordenanzas) asume significado moral y espiritual en términos de las actitudes y motivos de las que surgió. Por ejemplo, el bautismo por inmersión en agua tiene significado si de veras la persona ha muerto en Cristo (Ro. 6:3-11 1). El perdón de pecados y el don del Espíritu Santo no están atados a un rito físico y arbitrario.

 

Es su decisión si cree en un texto de prueba sacado de su contexto para ser usado como pretexto, o en la sólida y variada enseñanza de textos de resumen como Juan 3:16; 5:24; 6:47; 10:27-29; 11:25, 26; 17:3, por sólo mencionar unos cuantos. Termino diciendo que tener vida eterna es sinónimo de ser salvo. No es posible tener vida eterna y no ser salvo, cosa que enseña el grupo denominado "Iglesia de Cristo".

 

      Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida (1 Juan 5:11, 12).

 

Explicación de Marcos 16:15, 16

 

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

 

El contexto total de esta declaración lo constituyen todas las declaraciones finales de nuestro Señor Jesucristo antes de su ascensión a los cielos (es decir, Mt. 28:18-20; Mr. 16:15-18, Lc. 24:46-49; In. 20:21-23 y Hch. 1:7, 8). A fin de dejar bien claro y bien entendido cuál debiera ser la misión de sus discípulos, Jesús lo dice de diversas maneras. Lo raro, es que si El hubiera querido enseñar que el bautismo es requisito para ser salvo, sólo lo haya reportado Marcos y no los otros escritores de los evangelios.

 

Por ejemplo, en Mateo 28:19, 20 el único verbo es matheteusate, imperativo, aoristo, de voz activa cuyo significado es "hacer discípulos". Los otros tres supuestos verbos en la versión en castellano en realidad en el idioma griego son participios = gerundios en español. Esto significa que la acción principal es hacer discípulos, y las tres acciones secundarias son “yendo", "bautizando" y "enseñando". Estas tres acciones gramaticalmente hablando tienen la misma acción para con el verbo principal. Es decir, que si se dice que el bautizar es requisito para que alguien sea salvo, entonces también lo son el enseñar y el ir. Esto obviamente no sólo es incorrecto gramaticalmente, sino también teológicamente. Hay personas que no han recibido enseñanza alguna pero que han creído en Cristo como su Salvador y son salvos por la fe en Él. La gente es salva por creer en Jesucristo como su Señor y Salvador, y nada más.

 

En Lucas 24:47 el Señor resucitado dice que era necesario que se predicase en su  nombre “el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones". El bautismo brilla por su ausencia. Arrepentimiento es un cambio de mente y la correspondiente acción de volver el corazón a Dios. El perdón de pecados es una consecuencia del arrepentimiento genuino del corazón de alguien que ha reconocido que todo lo que el A. T. enseñaba, se cumplió en la persona de Jesucristo (ver, Lc. 24:44-46 donde claramente se dice que en Jesús se cumplió todo lo escrito en la ley de Moisés, los Salmos y los Profetas), En el original griego dice así: kai keruxthenai epi to onomati autou metanoian eis afesin amartion eis panta ta ethne, esto es literalmente: “y se proclamaría en el nombre suyo arrepentimiento para perdón de pecados a todas las naciones". La preposición "eis" significa "para"; así que lo que da el perdón de pecados es el arrepentimiento. El bautismo como otorgador del perdón de pecados no se menciona.

 

En Juan 20: 21 Jesús dice a sus discípulos que "como el Padre lo había enviado, así enviaba Él a sus discípulos". ¿A qué mandó el Padre al Hijo al mundo? ¿a bautizar? No, vea Juan 4:1,2. Lo mandó a demostrar el amor de Dios, a anunciar la llegada del reino de Dios, a salvar y buscar lo que se había perdido, a dar su vida en rescate por muchos, a dar vida eterna a quienes creyesen en Él. En el v. 23 Jesús habla de la remisión (perdón) de pecados, pero para nada menciona el bautismo como medio para obtener dicho perdón.

 

En Hechos 1:8 Jesucristo dice a los suyos "kai esesthe mou martures” = literalmente dice: "y seréis testigos de mí". Serían testigos de la persona y obra del Señor Jesús, no del bautismo. Si uno va a evangelizar o testificar a alguien para que sea salvo, debe testificar de Cristo (quién es y qué hizo), no de los ritos externos. Hacer otra cosa es añadir al mensaje puro y limpio del evangelio de la gracia de Dios, el cual consiste en lo que Dios hizo para bien del pecador y no lo que éste pueda hacer para obtener perdón de pecados.

 

Volviendo al texto que nos ocupa en Marcos 16:15, 16 diremos lo siguiente:

 

La traducción "el que creyese" = o pisteusas es en griego un participio en tiempo aoristo que se refiere a quien ha creído en algún tiempo en el pasado. También el participio baptistheis, traducido “Fuere bautizado" es un aoristo, pero en voz pasiva, Una traducción literal sería: "el que creyó y fue bautizado". Un solo artículo griego gobierna a ambos participios sustantivados, uniéndolos para describir la eficaz recepción interna del evangelio por fe (creer) y la pública expresión externa de esa fe en las aguas del bautismo (ser bautizado). La frase “fue bautizado" se refiere a un acto realizado sobre quien ya ha creído con anterioridad y el cual es ejercitado por alguien diferente al creyente mismo.  Los dos actos: el creer o ejercitar la fe personal y someterse uno mismo al bautismo son en el pasado.

 

Sothesetai = será salvo, es un verbo futuro puntual en la voz pasiva, lo cual significa que será salvo alguna vez en el futuro, y esta salvación no será causada por sí mismo o por algo que haga la persona, sino por algo que haga alguien más, el cual es sólo Dios. La salvación es de Dios, no del hombre. El tiempo futuro del verbo podría dar a entender que la salvación no es algo que el creyente tiene ya, sino que espera obtener.  Hay otros pasajes que enseñan que la salvación es algo seguro para el verdadero creyente en Cristo Jesús (p. Ej. Rom. 8:29, 30; In. 5:24; 10:27-29). Una persona genuinamente salvada por la gracia de Dios por medio de la fe (Ef. 2:8, 9), soportará hasta el final y experimentará la consumación de su salvación.

 

La traducción "el que no creyere" en griego es el participio aoristo apistesas, literalmente “Quien no creyó". El verbo traducido "será condenado" en griego es katakrithesetai, el cual es un verbo futuro puntual, voz pasiva de katakrino, = "condenar". La declaración negativa no incluye al bautismo. El versículo no dice: "quien no creyó y quien no fue bautizado será condenado". Por lo tanto, es absolutamente claro que lo que salva a una persona es la fe viva y viviente en Jesucristo, la cual es seguida por el bautismo posterior. Sin embargo, hubo personas quienes fueron bautizadas y cuyo bautismo no fue verdadero, ya que no fue una genuina demostración externa de su arrepentimiento y fe interna (Hch. 8:9-25). Estas personas a pesar de haber sido bautizadas perecieron. Nosotros nunca encontramos en el N.T. que quien no haya sido bautizado perecerá. Más bien el evangelio dice que quien no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios, ya “ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios" (Jn. 3:18). La palabra clave en el evangelio de Juan es creer “pisteuo” = tener fe, y la consecuencia de tener fe en Jesucristo es la vida eterna (Jn. 17:3; 20:31).

 

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para

que todo aquel que en El cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no

envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo

sea salvo por El (Juan 3:16, 17).

 

Website Builder